PRIMERA PARTE
HACIENDO PREVENCIÓN Y ATAJANDO LA CORRUPCIÓN SALVAREMOS A COLOMBIA DE LOS ASOLADORES DESASTRES
Para nadie es novedad que los desastres naturales en el planeta han ido en aumento en las últimas tres décadas. Fue a partir de finales de los años 90 hasta el 2010 que, a ese período, se le conoció como la Década de los Desastres Naturales.
Es así, como gobiernos, compañías de seguros, entidades financieras, organizaciones humanitarias y el trabajo organizado y coordinado de los distintos organismos de socorro, con el concurso de profesionales en gestión del riesgo se dieron, muy en serio, a la tarea de aportar dinero, conocimientos, tecnología y capacitación en atención de emergencias para controlar y menguar las consecuencias devastadoras de los terremotos, tsunamis, maremotos, inundaciones, incendios forestales, tornados, huracanes y demás manifestaciones, anunciadas o sorpresivas, de la ingobernable y soberana naturaleza.
Esta Década de los Desastres, pensaríamos nosotros, se extendió a las siguientes décadas por venir, porque los riesgos se fueron acentuando, gracias a factores como el descuido humano, actividades como la minería ilegal, o asentamientos de comunidades en lugares de alto riesgo -cerca a afluentes que en, temporadas de alta pluviosidad, suelen desbordarse-, además de la ocupación ilegal y, por ende, la destrucción de los humedales -grandes fábricas de agua que alojan en sus complejos y maravillosos ecosistemas el líquido vital- afectados por actividades ganaderas y agroindustriales, y a la que no tardó en vincularse la devastadora corrupción, que dónde llega todo lo contamina.
CÍRCULO VIRTUOSO VS CORRUPCIÓN
¿Qué observamos? Que las autoridades responsables de ejecutar campañas educativas y de hacer cumplir las leyes frente a tantos actos prohibidos han sido indiferentes, miran hacia otro lado, y algunas de ellas no ingresaron al círculo virtuoso, sino al de la corrupción.
Politiqueros, sin ética, sin escrúpulo alguno, disfrazados de congresistas, descaradamente, llenaron sus codiciosos bolsillos con los recursos de la tributación de los colombianos, destinados a hacer programas de PREVENCIÓN y en la distribución, en épocas de temporales ambientales, de ayudas convenientemente.
EL MAYOR MEGADESASTRE DEL SIGLO XXI
¿No es este, acaso, el de la corrupción, el mayor megadesastre del siglo XXI, más que las penosas e inaceptables tragedias naturales que, desde luego, cada vez más, tienden a ser de enorme envergadura por las causas ya enunciadas?
Entonces, vemos como comunidades enteras lo pierden todo. Sus hogares construidos con el esfuerzo diario de sus manos trabajadoras se van al suelo, como sus ilusiones, por seísmos, incendios forestales o por lodosas inundaciones, porque el dinero para enfrentar los desastres -UNGRD-, de pronto, así no más, se evapora y las obras para construir canales alternos, como el denominado la Caimanera, que va de Tierralta a la desembocadura, queda a medio caminar y la corriente fluvial, como la del río Sinú, en Córdoba, Colombia, no halla, en períodos de crecientes, su oportuno desahogo, ahogando y sepultando las viviendas de cerca de cincuenta mil familias de la azotada región, sus ganados y cultivos de ‘pan coger’.
Según informes de prensa el plan de la Caimanera comenzó en Montería pero fue suspendido en San Pelayo. Un trabajo de ingeniería hidráulica inconcluso.
Al no existir un canal adicional, o río alterno, no pudo recoger esas aguas y conducirlas a la desembocadura del río hasta el mar. Las ciénagas se anegaron y los municipios se convirtieron en los recipientes de la ‘avalancha’ fluvial.
EL CIELO SE DESBORDA EN LLANTO
Y el Cielo, ante tanta desidia, saqueo y maldad se desborda en llanto, porque así protesta contra las injusticias cometidas de los que teniendo en sus manos la autoridad y los medios para servir y ayudar de buen grado a las poblaciones colombianas más vulnerables no lo hacen y éstas cansadas, no aguantan más, de ver que las tragedias, no mitigadas a tiempo, los conducen a la miseria, habiendo podido ser de menor magnitud o por lo menos evitables.
LA POBLACIÓN CORDOBESA DE RODILLAS LLORA Y ORA POR SU TRAGEDIA
Mientras tanto, según medios digitales como Córdoba en Línea, las familias cordobesas de rodillas lloran y oran frente al río Sinú, pidiendo paren las terribles inundaciones.
Claman por todos los monterianos y cordobeses que atraviesan el momento más difícil de sus vidas, perdiendo gran parte de lo que con su ingente esfuerzo habían conseguido.
... “QUE NADA TE TURBE, QUE NADA TE ESPANTE...”
¡Vemos como la solidaridad y las oraciones de muchos compatriotas no se hicieron esperar! Por ejemplo, desde Córdoba, el padre Bayron Barrios y José Vergara, parroquia de Santo Domingo, además de hacer un llamado a los feligreses para que aportaran kits de aseo, agua, frazadas, colchonetas, carpas, alimentos perecederos, dirigieron estas palabras de aliento a las víctimas de los fuertes temporales climáticos: “Padre, Bayron, hay un mensaje de una mujer santa, doctora de la Iglesia, Teresa de Jesús: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa. Dios no se muda, quien a Dios tiene nada le falta”. El pueblo de Córdoba tiene a Dios. El pueblo de Córdoba tiene en su corazón una fe que hoy se levanta en un clamor. Y en medio de esta jornada, toque de fe, le vamos a decir al Señor que confiamos en Él, que sabemos que en medio de la tempestad, Él está presente, como, usted, lo decía Padre. Ese texto bíblico que nos enseña a confiar, que nos lleva a la presencia de Jesús, que nos lleva a verlo, a tenerlo, porque no solamente es verlo, también lo tenemos. Él está aquí. Y el texto bíblico que motiva esta jornada de hoy es precisamente aquel que nos enseña que cuando dos o más se ponen de acuerdo para orar Él está presente. Y hoy estamos aquí, porque sabemos que Él está en nuestro departamento, en nuestro país, no estamos solos.
“Y quiero decirte a ti, en el municipio en el que te encuentres, en el lugar dónde estés, aún cuando estés en el momento más crítico y difícil de tu vida, queremos decirte ¡no estás solo! Tú familia no está sola y nosotros, desde este lugar, te decimos: te amamos. Desde este lugar te decimos, la Iglesia está contigo. Desde este lugar te decimos, no solamente hemos extendido la mano para ayudarte con generosidad, sino desde la oración con nuestro corazón”...
Entre tanto, periodistas e influencers en sus programas digitales invitaron a la Iglesia que las ofrendas recogidas en las misas dominicales, se destinen a ayudar a las poblaciones más afectadas por la crítica temporada invernal: Córdoba, Antioquia, Chocó, Nariño, Santander, con el desbordamiento del río Lebrija, entre otros.
PRESENTE EL RUGIDO SOLIDARIO DEL TIGRE
Y no podía faltar el rugido solidario del noble Tigre, Abelardo De la Espriella, quien, en el pasado, sin ser candidato a la presidencia de la República, en época de pandemia envió ayudas al campesinado colombiano. Y, ahora, junto a su esposa Ana Lucía Pineda, mediante su Fundación IMAT, desde Montería, de inmediato, brindaron apoyo a sus coterráneos de Córdoba, Montería, y sus municipios -24 devastados por la temible ola invernal-, unos ciento cincuenta mil damnificados, doce mil campesinos afectados, más de 2500 pesqueros afectados, proveyéndoles de colchonetas, alimentos, kits de aseo, medicinas, carpas, impermeables, agua, linternas, entre otras vituallas.
Además, se refirió, en los informativos virtuales, de manera estimulante a la tarea titánica que el gobernador del departamento cordobés ha debido ejecutar, en medio de tantas restricciones. “Que hay que decirlo, con total claridad, ha sido atendida de la mejor manera por el gobernador del departamento, Erasmo Zuleta Bechara, ha mostrado un liderazgo, una responsabilidad y un compromiso con su gente, como nunca antes lo habíamos visto en la historia de nuestro departamento de Córdoba. El gobernador y su equipo han instalado un puesto de mando unificado para atender la tragedia como corresponde.
“Esto no se hace con culpas, politiquería. Esto se hace con el corazón”.
Este fue el mensaje del Tigre para los damnificados de su tierra: “Como cordobeses nos solidarizamos con todos nuestros paisanos que han sido afectados por esta terrible ola invernal. Un saludo y un mensaje para todas esas familias cordobesas de nuestro amado departamento que hoy sufren las inclemencias del mal tiempo.
Y Ana Lucía, su esposa, también, dirigió estas palabras a las familias de la región: “Es por eso que nos encontramos trabajando activamente junto con la Fundación IMAT en Montería. Estamos entregando donaciones como colchonetas, alimentos preparados, kits de aseo y mercados para todas estas personas damnificadas que han sido afectadas por la ola invernal”.
... “VAMOS A LANZAR UNA COSECHA SOLIDARIA”...
El Tigre concluyó con una buena noticia: “Yo quiero anunciar, también, que vamos a lanzar una cosecha solidaria para llevarles alimentos a todas esas personas y sus familias que hoy están pasando hambre por cuenta de esta tragedia. Hoy más que nunca estamos comprometidos con nuestra gente y con nuestro departamento”.
SALVEMOS A NUESTROS BOMBEROS
Es de destacar la tarea heroica de los hombres y mujeres de los organismos de socorro -Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja, Ejército, Policía, entre otros -, quiénes siendo grandes damnificados de estos eventos inesperados, en medio de su tragedia, no dudaron en salvar la vida de sus paisanos, su ganado, y los animales domésticos.
En esta tribuna de revista LLAMAS hacemos un reconocimiento a la valiosa actividad de PREVENCIÓN Y ATENCIÓN EN LAS EMERGENCIAS desplegada por nuestros Bomberos Voluntarios, quiénes por su misión de servicio, de rescate, de salvar vidas y patrimonios de la gente, son pieza fundamental en el fuerte eslabón de la atención en las emergencias, por lo que requieren, con urgencia, siendo un Servicio Público Esencial y los Primeros Respondientes en las tragedias, se les dignifique su labor y cuenten, como es su clamor, con el presupuesto requerido para ejercer su voluntariado con altura y eficiencia a favor de la desprotegida comunidad.
Que, ante las autoridades locales gubernamentales de turno, nuestros BV no sean expuestos a la eterna espera, a las súplicas que, vergonzosamente, no debieran darse, u obligatorias demandas para acceder a estos legítimos recursos. ¡No puede ser!!
Es imperioso que las autoridades locales se concienticen y en los eventos de catástrofes impensables, sin los buenos oficios de estos Servidores de la Prevención, la comunidad estaría a expensas a situaciones catastróficas como sismos, incendios, accidentes y ¡nadie! sin la experticia y capacitación de los BV, podría socorrerlos.
¿Y sobre quién recaería la responsabilidad, si por omisión o negligencia, llegaran a perderse vidas e infraestructuras en los desastres? De seguro, recaería, directamente, sobre las autoridades de municipios y departamentos que le dieron la espalda a la Seguridad ciudadana y empresarial.
SIN UN ANTES EL DESPUÉS PUEDE SER FATAL
En ese período donde se habló del Decenio de los Desastres, se editaron cartillas y volantes para enseñar a las comunidades que, en los desastres, convergen tres fases: ANTES, DURANTE Y DESPUÉS.
El ANTES en un desastre natural alude a la etapa de PREVENCIÓN, MITIGACIÓN Y PREPARACIÓN e incluye todas las acciones realizadas para reducir la VULNERABILIDAD, ANTICIPAR RIESGOS Y ORGANIZAR LAS RESPUESTAS, con el fin de minimizar pérdidas humanas, materiales y ambientales cuando el fenómeno aparezca.
Pero, ese ANTES en Córdoba, como en otras regiones del país bajo el agua, nunca se dio. Porque, algo para lo que no ha habido labores de PREVENCIÓN es frente a las manos dolosas que, magistralmente, desaparecen la plata, sin importar qué pueda pasar a los colombianos de bien, que laboran de sol a sol, cumpliendo con sus obligaciones ciudadanos y para quiénes todos sus esfuerzos quedan bajo el lodo de las programadas ‘avalanchas’ fluviales o los escombros del saqueo estatal.
¿DÓNDE ESTÁN LAS NORMAS?
Y de nuevo se hizo caso omiso a las normas que Colombia tiene para una adecuada política de prevención y gestión del riesgo, así lo subrayan algunas recientes columnas de opinión.
Por ejemplo, el artículo 109 de la Constitución Política que se refiere a la coordinación estatal, se incumplió, al igual que la Ley 99 de 1993 -protección ecosistemas estratégicos-. Así mismo, la ley 1523 de 2012, donde es obligatorio priorizar la gestión del riesgo.
Igualmente, el decreto 2811 de 1974 -Código de Recursos Naturales-. Prohíbe la ocupación de cauces y humedales. (Textos Claudia Marín, revista LLAMAS)
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