Hemos publicado apartes de este informe, para mostrar que, desde hace años, en distintas regiones del mundo, los derechos de los niños se han violado sin ninguna contemplación, en especial, por parte de organizaciones armadas ilegítimas, para sus fines crueles y violentos.
Y Colombia está padeciendo esta repudiable realidad, mientras el Estado quiere poner fin a las estructuras criminales que los utilizan.
Nuestra Constitución Política de Colombia, en su artículo 189, señala que el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas es el Presidente, entonces es la autoridad legítima llamada a velar por la seguridad, el orden público, la paz y defender la soberanía del territorio nacional.
El oponerse a esos fines de desarticular los grupos que desestabilizan el orden y la seguridad nacional, usando menores como escudos, lo que es un acto execrable, violando a sus anchas la Constitución Nacional y los derechos de los niños, engendra la violencia sin fin, también, se está agrediendo el derecho que los colombianos tenemos, como así lo expresamos en las urnas en las recientes votaciones presidenciales - más de trece millones de colombianos, de vivir y tener un país en paz, sin miedo, como garantía para su segura prosperidad, la confianza de la inversión extranjera y el crecimiento económico.
EL FLAGELO DE LOS NIÑOS Y NIÑAS SOLDADOS
"Cada niño soldado es un grito que se eleva a Dios y acusa a los adultos que han puesto las armas en sus pequeñas manos". Papa Francisco.
EL FLAGELO DE LOS NIÑOS Y NIÑAS SOLDADOS, ESCUDOS HUMANOS Y EL TRABAJO FORZADO COMO VIOLACIÓN GRAVE AL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO (DIH) Y EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS.
Autores: Lic. Diego Lucas Magallón y Lic. Carlos Martín Calvo (Publicado en Unesco y Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos -28-10-25)
Introducción
En este artículo nos expresaremos sobre el actual flagelo que generan las graves violaciones a los derechos de los niños/niñas en su rol de soldados, escudos humanos y/o en el trabajo forzoso, y también se hará hincapié en las consecuencias tanto físicas como psicológicas, situación que pone de manifiesto las dificultades por parte de la comunidad internacional para terminar con esta realidad. El panorama indica que, hasta el momento y pese a los esfuerzos realizados para estimular la adopción de mecanismos que ayuden a frenar esto fenómeno, se ha fracasado y el número de niños/niñas sometidos a estas graves violaciones de sus derechos continúa en aumento.
En el siglo XXI nos hallamos frente a la alarmante enunciación por parte del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF) de que se calcula que hay alrededor de unos 300.000 niños y niñas menores de 18 años que participan activamente en conflictos armados.
A pesar de las indiscutibles esfuerzos en legislación internacional en legislación internacional para atenuar estas fatalidades y concientizar a los Estados, los niños y niñas siguen siendo vulnerables al reclutamiento forzado y al empleo como combatientes en los conflictos actuales.
La violación del derecho internacional humanitario y en forma sistemática de los derechos del niño, es método habitual en los conflictos actuales (África, Medio Oriente, Haití, etc.) Es de tal dimensión esta situación que el reclutamiento forzado en los conflictos armados de niños se ha convertido en una de las principales causas de la violación de sus derechos.
La transgresión en los menores sufre un proceso muy complicado y comprende: ser víctimas de violencia física, del reclutamiento forzado, del trabajo infantil, víctimas sexuales y de las violaciones del derecho a ser protegidos contra las guerras y los conflictos armados internos y contra la utilización y reclutamiento por parte de las diferentes fracciones armadas, generalmente constituidos fuera de la ley.
A su vez, en nuestra opinión, es de suma importancia la educación y difusión sobre lo que es el reclutamiento de niños para hacerlos parte de conflictos armados, y las consecuencias que esto implica, ya que todavía hay un gran desconocimiento sobre el tema en ciertos sectores de la comunidad internacional.
Además, en las explotaciones mineras en la República del Congo, las condiciones de trabajo forzoso de niños son crueles. Al igual que los adultos, trabajan sin cesar y sin medida mínima alguna de protección o de seguridad. Y niñas y niños son expuestos cono "escudos humanos" término que describe un método de guerra prohibido por el DIH, en el que se utiliza la presencia de civiles o el movimiento de la población civil, ya sea voluntario o involuntario, para proteger objetivos militares de ataques, o para proteger, favorecer o impedir operaciones militares.
"En una situación de guerra, la principal consecuencia es la gran cantidad de civiles inocentes que pierden la vida, más de la mitad son niños".
Otra forma de explotación es el trabajo de los niños en minas, prohibido en los convenios internacionales donde se declara la expresa prohibición del trabajo forzoso de niños.
ANTECEDENTES
En los años noventa se comienza a analizar a nivel internacional, dentro del marco de combatientes, la categoría de los niños/niñas soldados, al filtrarse fotos de menores portando armas en la región de África Subsahariana, y además surgió el informe elaborado por Graca Machel, Representante Especial en Secretaría General para la cuestión de los niños y conflictos armados, que a pedido de las Naciones Unidas investigó el destino que habían corrido los niños en las guerras. Machel (1996) dijo:
"Millones de niños están atrapados en conflictos en los que no son meros espectadores, sino objetivos. Algunos caen víctimas de un ataque general contra la población civil, otros mueren como parte de un genocidio calculado. Otros niños y niñas sufren los efectos de la violencia sexual o las múltiples privaciones del conflicto armado que los exponen al hambre o a la enfermedad.
"Igualmente chocante es que miles de jóvenes sean explotados cínicamente como combatientes", estas afirmaciones generaron un llamado de atención de los Delegados de la Asamblea General de las Naciones Unidas, quienes no sospechaban la dimensión de la tragedia.
Cobas (2016), expone, al respecto, que este documento fue el punto de partida y una llamada de atención a los gobiernos, agencias responsables de la protección de la infancia y a la sociedad civil sobre las desgarradoras consecuencias de la violencia armada en los niños y las niñas.
En un análisis pormenorizado de la situación de la infancia en los conflictos, desarrolla el concepto ampliado de niños vinculados a grupos y fuerzas armadas (no solo como combatientes), y detalla cómo la guerra está minando física y mentalmente las vidas de millones de niños.
En síntesis, este estudio permite al lector tomar conciencia de la presencia de niños abandonados, torturados y violados en los diferentes conflictos armados, con secuelas para toda la vida.
"Los niños de hoy serán los adultos del mañana, si no se hace nada al respecto, la comunidad internacional corre el gran riesgo de perder una generación entera".
Ahora, vale la pena preguntarnos
¿Qué es un niño/niña soldado?
De acuerdo a lo señalado en los Principios de Ciudad Cabo, un niño soldado es cualquier persona menor de 18 años que forma parte de cualquier tipo de fuerza armada regular o irregular en cualquier capacidad, inclusive, pero no sólo, como cocinero, porteador, mensajero y cualquiera que acompaña a estos grupos, excepto los familiares. La definición incluye niñas reclutadas para realizar actividades sexuales y contraer matrimonio por la fuerza (Unicef 2017)
Cabe aclarar que, a pesar de contar con un sin número de instrumentos jurídicos que defienden los derechos del niño, estos son constantemente violados por aquellos grupos armados que alistan a menores de edad para participar como soldados en sus filas.
Un ejemplo de estos instrumentos es el "Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en conflictos armados", adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas el 25 de mayo de 2000 y que entró en vigencia el 12 de febrero de 2002.
En los actuales conflictos armados, los niños y niñas son las primeras víctimas, siendo uno de los grupos más vulnerables, y como dijimos precedentemente, distintos grupos armados continúan haciéndolos formar parte en sus organizaciones como "soldados".
"En la República Democrática del Congo desde 1996 los niños combatientes en todos los grupos armados del país representan el 40 por ciento de las tropas".
Las niñas soldado son utilizadas como combatientes, como escudos humanos, obligadas a caminar por espacios minados, como armas explosivas y esclavas sexuales.
Por ejemplo, en la República Democrática del Congo éstas son sometidas a la esclavitud sexual y en Sierra Leona se convirtieron en "Bush wives" o esposas de la selva.
Principales Instrumentos Jurídicos Internacionales que preservan a los niños y niñas de ser reclutados en situaciones de conflictos armados.
- Protección de los niños, del Protocolo I a los Convenios de Ginebra. Las partes en conflicto tomarán todas las medidas posibles para que los niños menores de 15 años no participen directamente en las hostilidades, en especial abstenerse de reclutarlos para sus fuerzas armadas. Al reclutar personas de más de 15 años pero menores de 18 años, las Partes en conflicto procurarán alistar en primer lugar a los de más edad (Comité Internacional de la Cruz Roja, 2017, p.50)
- Convención sobre los Derechos del Niño, noviembre de 1989. Esta Convención, de carácter universal, es el resultado de una larga negociación iniciada por el Gobierno de Polonia 1978. En ella se protegen la dignidad, la igualdad y los derechos fundamentales de los niños.
La Convención consta de 54 artículos, que abarcan el conjunto de los derechos humanos del niño, es decir, sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales (Dutil, 2003, p.6).
Según la Convención sobre los Derechos del Niño en su artículo 1, "se entiende por niño todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad" (Unicef, 2006, p.6)
- El Estatuto de Roma, el 17 de julio de 1988, por la Conferencia Diplomática de Plenipotenciarios de las Naciones Unidas, que tenía como fin establecer la Corte Penal Internacional. El mismo puede considerarse como un documento histórico en la campaña contra la utilización de los niños y las niñas en los conflictos armados. En él, se define como crimen de guerra, entre otros actos, reclutar a niños menores de 15 años para participar en los conflictos armados, tanto internacionales como de nivel nacional. Esto se puede observar en su artículo 8 -Crimenes de Guerra: Reclutar o alistar a niños menores de 15 años en las fuerzas armadas nacionales o utilizarlos para participar activamente en las hostilidades" (OEA, 2007, p.8).
- La Conferencia Internacional del Trabajo y las normas propuestas sobre las peores formas de trabajo infantil, en su 86° reunión de junio de 1998. El artículo 3 del Convenio de la OIT establece que "las peores formas de trabajo infantil" abarcan: a) todas las formas de esclavitud, tales como la venta y el tráfico de niños, el trabajo forzoso u obligatorio, la servidumbre por deudas y la condición de siervo; b) la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños par la prostitución, la producción de pornografía o actuaciones pornográficas; c) la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños, para la realización de actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de estupefacientes y de sustancias psicotrópicas, tal como se definen en los tratados internacionales pertinentes; d) cualquier otro tipo de trabajo o actividad que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, pueda suponer una amenaza para la salud, la seguridad o la moralidad de los niños.
Reclutamiento
Una razón para la incorporación de los niños y niñas es que los mismos son una herramienta de guerra barata y, a su vez, son fáciles de adoctrinar y de entrenar militarmente, por lo que son lastimosamente manipulados con asiduidad. Muchos creen que los niños cumplen las órdenes con más facilidad que los adultos.
Tal y como manifestaba Monester (1988), el reclutamiento de niños por las fuerzas combatientes comenzó a hacerse preocupante en los años ochenta. "Desde entonces no ha dejado de agravarse, convirtiéndose en una constante de los conflictos contemporáneos".
El reclutamiento y utilización forzosa de menores constituye una de las principales formas de violación de los derechos de los menores. Este hecho se establece por su heterogeneidad, dada la amplitud de escenarios bélicos, los procesos de captación y adiestramiento, y la multitud de funciones para los que se reclutan a niños y niñas.
La mayoría de los niños/niñas soldados son reclutados por movimientos guerrilleros o grupos armados no estatales. Sin embargo, algunos han sido reclutados por fuerzas armadas gubernamentales.
Según la agencia de la ONU, desde comienzos de año más de 650 niños han sido reclutados por grupos armados en Sudan del Sur. Desde que estalló el conflicto en 2013, se estima que 16.000 menores han sido reclutados por grupos y fuerzas armadas, un fenómeno que continúa pese al compromiso político generalizado de acabar con él.
Dos son los procesos por los que un niño se convierte en soldado.
Incorporación a los grupos armados
El reclutamiento de menores soldados es una problemática que continúa muy vigente y que mantiene en vilo a toda la comunidad internacional.
El mismo comienza con la adaptación, en donde se los incentiva con comida extra o el pago de dinero. En todo momento los niños son estrictamente vigilados. Ganada su voluntad, comienza un fuerte adoctrinamiento y endurecimiento mental.
° Incorporación forzada como consecuencia de razzia o secuestros individuales en campos, escuelas, orfanatos, o en ataques a la población civil, siendo conducidos a su ulterior instrucción militar y adoctrinamiento.
° Adoctrinamiento Voluntario ocasionado por diferentes contextos menores que han crecido durante el conflicto, no conociendo otro ambiente que la violencia, la muerte y el sonido de las armas, otros en virtud de que sus familias han quedado desgarradas, se han quedado sin escuelas, o creyendo que el ejército o el grupo armado son el lugar en el que van a realizarse como personas, y otros niños, en cambio, horrorizados, hambrientos y huérfanos, o por un deseo de venganza, ya que han sido testigos vivientes de los asesinatos llevados a cabo contra sus familiares.
Entrenamiento y Adoctrinamiento
Se los enfrenta en el uso de las armas y en tácticas de combate a fin de lograr soldados eficientes. El adoctrinamiento variará según el contexto y el tipo de grupo armado pero esta actividad implica normalmente la manipulación, al ser adoctrinados con ideologías extremistas o nacionalistas. Se trata de convencerlos de la causa que se persigue pero también se utiliza la coerción, amenazas o daños físicos y psicológicos, para unirse al grupo armado y participar en la lucha.
Como ejemplo de esto vemos en la Franja de Gaza cómo los grupos terroristas de Hamas adoctrinan a niños para unirse al Yihad (principio del Islam que describe la voluntad ética y religiosa de los musulmanes para buscar el bien y alejarse del mal), les inculcan el férreo odio a los judíos y la búsqueda del martirio como causa superior.
La desmovilización y la rehabilitación y reintegración social de los "Niños soldado"
El proceso de reinserción y sanación de los menores soldados implica un largo camino y muy complejo, estos niños al regresar a sus hogares enfrentan difíciles consecuencias físicas y psicológicas.
Muchos de ellos fueron testigos de muertes, asesinatos y violencia sexual, mientras que otros fueron obligados a cometer actos violentos, lo que resulta en un daño psicológico grave a largo plazo.
La reinserción en la sociedad es un proceso duro pero decisivo para su recuperación y la restauración de sus vidas.
Como consecuencias psicológicas el trauma emocional y psicológico genera en menores, habitualmente, estrés postraumático, ansiedad y depresión, según expresan integrantes de organizaciones internacionales y profesionales de la salud que han atendido a estas víctimas luego de vividos esos sucesos.
Como enunciaron Yamila Espíndola, Cardoso y González (2007), todas aquellas mujeres que han sido violadas padecen sufrimiento y trauma. Muchas de ellas acaban desarrollando trastornos de salud mental y otras sienten vergüenza, culpa, problemas de sueño y retraimiento, que les impiden llevar una vida normal.
Muchas de sus pacientes sienten miedo, ansiedad, tienen recuerdos perturbadores, tienen sensación de encontrarse enfermas, desaparece en ellas el deseo sexual.
Por su parte Monestier (l998) apuntaba que, en el caso de los niños mutilados, las amputaciones, aparte de secuela física, no son sólo fuente de trastornos psíquicos graves sino que conllevan también prejuicios sociales y culturales que favorecen la marginación de esos pequeños. Además los traumas psíquicos que sufren estos niños se arrastran a lo largo de su vida, manifestándose en pesadillas, sienten vergüenza, producen alteraciones en ellos que generan períodos de agresividad, depresión y un gran sentimiento de impotencia ante la injusticia de su desgracia.
Utilización de niños como escudos humanos
La prohibición de utilizar civiles como escudos humanos del Protocolo 1 art 51 señala: "La presencia de la población civil o de personas civiles o sus movimientos no podrán ser utilizados para poner ciertos puntos o zonas a cubierto de operaciones militares, en especial para tratar de poner en cubierto de ataques los objetivos militares, ni para cubrir, favorecer u obstaculizar operaciones militares. Las partes en conflicto no podrán dirigir los movimientos de la población civil o de personas civiles para tratar de poner objetivos militares a cubierto de ataques, o para cubrir operaciones militares".
El alcance de la prohibición de los escudos humanos se específica en dos situaciones:
1. Donde los civiles son colocados en el interior o las inmediaciones de objetivos militares.
2. Donde los objetivos militares son colocados en medio de los civiles, para ocultar las operaciones militares.
Conclusiones
° La utilización de menores en facciones militares, tanto gubernamentales como no gubernamentales, es una práctica que no sólo va en contra de los derechos fundamentales de los niños, sino que deja huellas profundas para el resto de sus vidas y que se reflejan en el futuro de toda sociedad.
° Hoy el reclutamiento de niños y niñas en conflictos armados permanece y, a pesar de los avances alcanzados durante las últimas décadas en la campaña mundial para ponerle fin al flagelo, no se alcanzaron los resultados deseados.
° En los últimos años, la comunidad internacional ha realizado numerosos intentos para mitigar el problema de los niños soldados en el continente africano, realizando conferencias mundiales y regionales con la intención de implementar medidas concretas que desalienten el uso de niños en combate.
° Los instrumentos jurídicos internacionales aprobados y ratificados y el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados, nos exponen un gran esfuerzo y voluntad de la comunidad internacional para proteger los derechos del niño, y eliminar gradualmente su participación directa en las hostilidades.
° Para poner fin a este flagelo debe existir una dura voluntad internacional de fomentar políticas que reduzcan el sufrimiento de menores en los conflictos.