..." CON LA AYUDA DE DIOS VOLVEREMOS A PONERNOS DE PIE!"...
Hoy, 25 de junio, en las instalaciones de Corferias hizo su primera intervención ante un nutrido público, el Tigre, Abelardo De La Espriella como Presidente Electo de la República de Colombia, período 2026-2030.
En el histórico acto protocolario recibió, junto a su Vicepresidente José Manuel Restrepo Abondano, las credenciales que oficializan su victoria electoral y democrática para la Presidencia de la República, por parte del presidente del Consejo Nacional Electoral, Magistrado doctor Cristian Giraldo Quiroz y del vicepresidente del Consejo Nacional Electoral, CNE, magistrado Alfonso Campos Martínez.
¡Viva Cristo Rey!!!
¡Gracias! ¡Gracias!
Permítanme extender un saludo muy especial a quienes hoy nos acompañan, al doctor José Manuel Restrepo, Vicepresidente electo de la República de Colombia. Doctor Hernán Penagos, Registrador Nacional. ¡Gracias, Señor Registrador! Gracias por esa labor, Señor Registrador. Un aplauso y todo mi respeto para Usted.
Doctor Libio Arturo García Turbay, Presidente del Senado de la Republica. Doctor Julián David López Tenorio, Presidente de la Cámara de Representantes. Doctora Paola Andrea Meneses Mosquera, Presidente de la Corte Constitucional. Doctor Iván Mauricio Lenis Gómez, Presidente de la Corte Suprema de Justicia. Doctor Alberto Montaña Plata, Presidente del Consejo de Estado. Doctor Gregorio Eljach Pacheco, Procurador General de la Nación. Doctora Luz Adriana Camargo Garzón, Fiscal General de la Nación. Doctor Carlos Hernán Rodríguez Becerra, Contralor General de la República. Doctora Iris Marín Ortiz, Defensora del Pueblo. Doctora Mary Lucero Novoa Moreno, Presidente del Consejo Superior de la Judicatura. Presidente del Consejo Nacional Electoral, Magistrado Cristian Ricardo Quiroz Romero. Vicepresidente del Consejo Nacional Electoral, Magistrado Alfonso Campo Martínez. Magistrados del Consejo Nacional Electoral: Magistrado Pablo Julio Cruz Ocampo. Magistrada Alba Lucía Velásquez. Magistrada Fabiola Márquez Grisales. Magistrado Álvaro Hernán Prada Artunduaga. Magistrada Maritza Martínez Aristizábal. Magistrado Benjamín Ortiz Torres. Magistrado Álvaro Echeverri Londoño. Magistrado Altus Alejandro Baquero Rueda. Señor Magistrado de la Corte Constitucional, Carlos Camargo Asís. Doctor Carlos Arturo Ramírez Vásquez, Presidente de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial y con sus Señorías las honorables Magistradas, Magistrados y Consejeros de las altas Cortes que hoy nos acompañan. Señores Oficiales de la Fuerza Pública. Señoras y Señores, representantes de la misión de observación electoral del Cuerpo Diplomático. Directores y Directoras de los medios de comunicación. Directivos y Servidores de esta corporación. Invitados especiales y la Primera Dama, Ana Lucía Pineda.
Con profunda humildad y consciente de la inmensa responsabilidad que me ha otorgado el pueblo, elevo en primer lugar mi gratitud a Dios Todopoderoso, fuente de toda sabiduría y guía permanente de las naciones y de los hombres. A Él encomiendo mi vida, a mi familia y el destino de esta Patria que tanto amamos.
Expreso, igualmente, mi más sincero agradecimiento a mi esposa, mis hijos, a mis padres, hermanos, a mis amigos, cuyo amor, sacrificio y fortaleza hicieron posible este camino.
A mi Vicepresidente y su familia total gratitud. Hago, también, un reconocimiento sincero a todos y cada uno de los integrantes del extraordinario equipo de campaña que me acompañó en esta gesta electoral con convicción, disciplina y patriotismo. ¡Gracias! ¡Gracias! (Aplausos del auditorio)
Y no puede faltar una merecida mención a la Organización Electoral por su impecable trabajo. (Aplausos)
Pero sobre todo, quiero inclinarme hoy con respeto y gratitud ante los trece millones de colombianos que depositaron su confianza en mi. Asumo su voto no como una simple decisión electoral, sino como un mandato de esperanza y un llamado inequívoco para liderar la reconstrucción de un país ignominiosamente saqueado, vilipendiado y con su dignidad republicana pisoteada. Se trata de un triunfo épico, porque fue del pueblo en contra de los partidos, en contra de la politiquería y en contra del establecimiento, su dinero y sus medios de comunicación.
Los colombianos han votado por un nuevo estilo, por un nuevo modelo, por un nuevo orden y por una nueva forma de hacer política y ejercer el gobierno. ¡No los defraudaré!!!
Con mi Vicepresidente estamos seleccionando a quiénes integrarán el gobierno. No improvisaremos, porque en este momento de gran dificultad nuestra Patria requiere del concurso de sus mejores inteligencias, de personas intachables, capaces y comprometidas en sacar adelante el programa de gobierno avalado por los colombianos.
Soy un hombre que le gusta hacerle frente a los grandes desafíos. Viene a mi memoria una reflexión del General Charles de Gaulle, "la verdadera victoria es la que conquista sobre las dificultades". No tengo la menor duda de que el siete de agosto asumiré un gobierno de un país profundamente quebrantado. La persona a la que he de suceder se encargó de degradar la majestad de la Presidencia de la República, de debilitar las instituciones y de dividir a los colombianos, sembrando en el alma de muchos el odio de clases.
Recibiré una nación golpeada, pero no derrotada. Una República herida, pero con la fortaleza suficiente para levantarse erguida nuevamente.
La ardentía se vio reflejada en la campaña que acaba de culminar, a pesar de los ataques, de los insultos, de los malos tratos y de los atentados personales ¡no nos dejamos intimidar! El pueblo se hizo fuerte. Creció y difundió por todos los rincones de la Patria el espíritu de nuestra propuesta política. La difamación se respondió con argumentos. Y el odio con firmeza y coraje. Así se forjó esta victoria. En las plazas, calles, en los hogares y en el corazón de millones de colombianos que decidieron no rendirse. Que decidieron dejar atrás el miedo. Que decidieron no resignarse, ni conformarse. No dudo en afirmar que esta victoria, queridos amigos, queridos compatriotas es una epopeya. Sin estructuras políticas. Sin respaldo de los grandes grupos económicos. Con vastos sectores de la prensa tradicional en contra. con los grupos armados terroristas, aliados del régimen social comunista saliente, persiguiéndonos en las regiones y asesinando a nuestros compañeros de campaña en los pueblos de Colombia.
A pesar de todas esas adversidades ¡lo hemos logrado! queridos compatriotas. (Vítores del auditorio)
Mi rival, mi rival tenía el apoyo del régimen. El respaldo de los terroristas. La financiación de los grandes y oscuros contratistas del Estado, volcados a su favor. El impulso de los compradores de votos de siempre. Yo, en cambio, solamente contaba con Dios y con un pueblo exasperado por la opresión y decidido a no perder definitivamente su anhelada y fantástica libertad. (Aplausos)
Al igual que Alejandro Magno, frente al inmenso ejército persa, ¡jamás! nos dejamos intimidar por la aparente superioridad del adversario. Porque desde el primer día comprendimos que la determinación de un pueblo libre vale infinitamente más que cualquier maquinaria por poderosa y amenazante que esta parezca.
El pueblo ha roto, además, queridos compatriotas, una constante que parecía inexorable en todas aquellas naciones que cayeron en las garras del peligroso socialismo del siglo XXI. Allí dónde los regímenes lograron instalarse, esos regímenes del socialismo del siglo XXI terminaron perpetuándose en el poder, a través de la utilización del sistema electoral como instrumento de dominación.
Con orgullo tenemos que resaltar que Colombia, en cambio, después de padecer el desgobierno, los abusos y la corrupción generalizada, decidió valientemente, en la primera oportunidad democrática que tuvo, sacudirse de esa amenaza y recuperar el rumbo de la libertad y de la democracia. (Aplausos)
Lo digo en tono elevado ¡la democracia se ha salvado! gracias a Dios y al fervor de Colombia
De hoy en cuatro años estará en este mismo lugar, la persona elegida libremente por el pueblo colombiano para que ejerza la Presidencia de la República en reemplazo mío. Ya la Patria Milagro empezó. Habernos librado de la peor amenaza para nuestra libertad es, ciertamente, un hecho providencial, queridos compatriotas.
Insisto que en estas elecciones no hubo vencedores ni vencidos. Seré el Presidente de todos los colombianos.
Mis compatriotas gozarán de plenas garantías para expresar su respaldo y, también, para discrepar de las políticas de mi gobierno. Mi compromiso es de respeto absoluto por la crítica y el disenso de todos los colombianos.
Habrá garantías plenas y absolutas para quiénes dentro de la Constitución y la Ley ejerzan legítimamente la oposición y habrá absoluta severidad contra quiénes pretendan intimidar al pueblo mediante el caos y la violencia.
A esas personas que están al margen de la ley un mensaje categórico: disponen de un mes para entrar en razón y organizar... Disponen, a todos los ilegales, disponen de un mes para organizar su sometimiento al Estado de derecho.
En mi gobierno no habrá ofertas generosas, ni concepciones inaceptables, como las que recibieron del régimen que está llegando a su fin. La connivencia del actual gobierno con el crimen organizado es asqueante y vergonzosa.
En la era del Tigre se acabó. ¡La ley y sólo el imperio de la ley! (Aplausos)
Se acabó la contemporización con el crimen. Quiénes persistan en la corrupción, el terrorismo, el narcotráfico, la extorsión y demás formas de violencia enfrentarán toda la capacidad del Estado y la determinación inquebrantable de nuestra gloriosa Fuerza Pública colombiana.
Uno de los hombres más geniales del siglo XIX y comienzos del XX, Teodoro Roosevelt, defendía insistentemente, "que hay que hacer lo que se puede, con lo que se tenga y en el lugar que se esté".
Así que no es hora de quejas y lamentaciones. Es hora de trabajo, de la responsabilidad y de la reconstrucción nacional.
Empezaremos por realizar una auditoría exhaustiva, un empalme anticorrupción, que nos permita hacer un riguroso corte de cuentas y determinar la verdadera magnitud del saqueo y del deterioro institucional que heredamos. Pero, al mismo tiempo, desde ya estamos trabajando, de sol a sol, para restablecer al país. Recuperar la confianza de los colombianos y devolverle a esta linda Patria, que Dios nos ha dado como terruño, la credibilidad ante la comunidad internacional.
No será, queridos compatriotas, una tarea fácil. Sin embargo, estoy convencido de que sí es posible. Colombia ha superado desafíos muy grandes a lo largo de su historia y volverá a hacerlo en esta oportunidad.
Ha llegado la hora de demostrar una vez más que el alma de nuestra Patria es infinitamente más fuerte que aquellos que han querido arrodillarla. Con la ayuda de Dios volveremos a ponernos de pie. Y legaremos a nuestros hijos un país mucho mejor que el que hoy estamos recibiendo. (Vítores)
Hoy comienza una misión histórica. Hemos recuperado la esperanza y hemos demostrado que ningún poder es superior a la voluntad de un pueblo decidido a ser libre. Que nadie tenga dudas. Vienen tiempos de sacrificio, de disciplina, de trabajo. Pero, también, vienen tiempos de grandeza para la Patria.
Convoco a todos los colombianos a caminar juntos en esta nueva etapa. Dejemos atrás las divisiones. Recuperemos la confianza en nuestras instituciones y volvamos a sentir orgullo de nuestra bandera. Orgullo de nuestra historia y a sentir orgullo por ese futuro común, por ese destino común que podemos construir entre todos.
No me cansaré de repetir: entre todos los patriotas hicimos una gesta que parecía imposible: ¡Salvamos la Patria! ¡Salvamos la democracia!
Que Dios bendiga a Colombia. Que Dios proteja nuestras familias. Que Dios nos ilumine y nos fortalezca a quiénes defendemos la República y que las generaciones futuras puedan decir: "Cuando la Patria nos necesitó, nosotros, que podamos decir a nuestros hijos y a nuestros nietos que, ¡salvamos la democracia!"
Que estuvimos a la altura del desafío histórico que afrontaba Colombia.
¡Viva Colombia! ¡Viva la libertad! ¡Viva la República! Y el Tigre hoy más que nunca está ¡firme por la Patria! Gracias, Colombia.




