FE Y POLÍTICA
FELIPE GÓMEZ
No ha sido solo una campaña la que ha sido perseguida y humillada, no son solo los bajos golpes de la izquierda hacia Abelardo y José Manuel, millones de colombianos nos hemos sentido maltratados con los ataques a la más transparente campaña liderada en nuestros tiempos.
Le prohíben al Tigre sus consignas, llevar con orgullo la camiseta tricolor, hacer uso de los símbolos patrios ¿entonces que quieren? A sus detractores el desespero y la derrota no los deja encontrar otras formas de evitar lo inevitable, esta es una cascada que naturalmente sigue su curso hacia el mar.
Me preguntan que por qué tanta política en las redes si me he caracterizado por mi fe, simplemente porque las dos van tomadas de la mano.
Abelardo y José Manuel son dos personas que quieren ponerse al servicio de Dios, buscan la justicia, establecer el orden, terminar con esa vieja política del viejo oeste donde cada malandro extorsiona, se roba lo que quiere, secuestra, amenaza y se burla de las instituciones, pero el moto que los mueve es la justicia y con la ayuda de Dios, la búsqueda de la paz.
En el actual gobierno han reemplazado nuestra fe católica por santería, si le sonríen a la iglesia lo hacen como una simple estrategia de campaña. Les da lo mismo un rezo con plantas y un sahumerio que la bendición de un obispo.
José Manuel y su familia por lo contrario, se han partido el lomo haciendo misión de un extremo al otro del país tocando de puerta en puerta para decirle a la gente que Dios está vivo.
Abelardo por su parte ha sido transformado con la historia de su tía, una mujer piadosa que lo llevó a una conversión sincera y la búsqueda de su gracia.
Además sus esposas, tanto Tatiana como Ana Lucía, han sido profundamente Marianas, defensoras de la familia y católicas practicantes ejemplares.
Vuelve y juega, me preguntan que gano escribiendo estas palabras, la respuesta es sencilla: ¡Ganamos todos! Quién le da el primer lugar a Dios, dejará que Él y su Santo Espíritu lo guíe y le muestre cómo gobernar con sabiduría y acierto.
¡Vamos para adelante!
Dios los bendiga.




