Este es el reporte preliminar arrojado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD)
15 Departamentos y 471 municipios con afectaciones directas.
314 fallecidos
4.437 heridos.
262 desaparecidos
262.000 personas damnificadas
Más de 1.500 toneladas de ayudas humanitarias han sido gestionadas por el Gobierno del Tigre. Más de 120.000 litros de agua llegaron a las zonas afectadas.
Datos recientes indican:
143. 470 Familias afectadas
300.000 Personas damnificadas
24 Bancos de Alimentos activos
24.940 Familias beneficiadas en las zonas afectadas
Llegaron rescatistas, equipos especializados y ayuda internacional.
Se recibieron ofertas de cooperación internacional por más de US $1300 millones.
LOS TEMPLOS NEÓGOTICOS Y COLONIALES DAÑADOS POR EL TERREMOTO DEL DIEZ DE AGOSTO...
JOYAS DE NUESTRO PRECIADO PATRIMONIO CULTURAL: FE, HISTORIA Y TURISMO DE LAS REGIONES COLOMBIANAS
La Arquidiócesis de Bogotá desplegó una misión humanitaria y pastoral denominada "Primeros Auxilios Espirituales" conformada por ochenta sacerdotes y líderes eclesiales, encabezada por el Arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda Aparicio, y obispos auxiliares, para acompañar a las comunidades golpeadas por el sismo del pasado diez de agosto y, también, para ver de primera mano la destrucción que causó el evento telúrico en templos, monasterios, conventos, seminarios, noviciados, comunidades, Casas de Retiro, Banco de Alimentos de la Iglesia Católica.
Al hacer un paneo sobre los templos afectados por el seísmo en Colombia nos preguntamos, el porqué siendo la mayoría de estos inmuebles joyas arquitectónicas que datan de tres o más siglos de antigüedad, el alma de la fe de los pueblos, Patrimonio Cultural Sagrado de la Nación, al parecer, la mayoría de estas imponentes obras no están cobijadas por un seguro contra terremoto.
Estas son algunas de las razones que impiden el adquirir estos seguros comerciales como, por ejemplo, los altos costos de las pólizas, la dificultad técnica para asegurarlos por su antigüedad y los materiales de adobe, tapia pisada, ladrillo cosido que las componen, además de la limitación presupuestal de las parroquias y diócesis para mantener pólizas voluntarias contra esporádicos y sorpresivos eventos naturales.
POR ESPACIO DE SEIS MESES
Sumado a lo cual, la entidad autorizada para velar por estos valiosísimos monumentos, el Ministerio de Cultura, recientemente expidió un decreto de emergencia -Resolución 0536 de 2026- que solo contempla reparaciones locativas, apuntalamientos y protecciones temporales por espacio de seis meses y no reparaciones estructurales definitivas, reconstrucción, ampliación, restauración, ni modificación de los sistemas estructurales de los Bienes de Interés Cultural y Centros Históricos de la Nación.
Sin embargo, lo paradójico de este asunto es que cuando, en el pasado, se dieron actos vandálicos contra las esculturas de próceres y monumentos públicos, se hicieron todos los esfuerzos para restaurarlos, para recuperarlos y fue configurado como delito de carácter penal el atentar contra estos bienes de interés público y cultural.
Al respecto, el descontento ciudadano se ha hecho sentir en los espacios digitales y surgen preguntas como esta: ¿es preferible sacrificar estos preciosos e invaluables monumentos, los templos, que dan valor histórico a las regiones y a toda una nación y son la admiración de creyentes y no creyentes nacionales y extranjeros, además de que valorizan los municipios y ciudades donde se encuentran estas irrepetibles obras de arte, haciendo reparaciones locativas superficiales, en lugar de restaurarlos como es debido?
Otros opinadores consideran que parte de los impuestos recaudados se destinen para salvaguardar estas fabulosas obras de la espiritualidad y que, tanto el gobierno como la Iglesia y las aseguradoras estatales y privadas adviertan el gran beneficio que estas históricas edificaciones aportan al turismo nacional por las ganancias que, por este renglón, ingresan al país y se busquen los mecanismos para hacer más asequibles las pólizas de seguros, con cobertura de desastres naturales de gran magnitud para estos monumentos.
EL TURISMO PROVEE LOS RECURSOS PARA LA RESTAURACIÓN
Nuestra Señora del Carmen, El Cairo, Valle del Cauca. Su estructura principal y la torre del campanario sufrieron serios daños
La verdad es que consideramos que la sociedad toda entre intelectuales, pensadores, maestros, estudiantes, comerciantes, entre otros profesionales deberíamos promover la conservación de las basílicas patrimoniales por su valor artístico y antigüedad. Siendo objeto de la atención de los gobiernos, autoridades regionales, con el fin de consentir y conservar estos bienes públicos, aplicando tecnología de punta y la ciencia de la patología para edificios de esta naturaleza, más el apoyo generoso de quiénes, a diario, los visitan y acuden en busca de un alivio, un consuelo para sus almas, ya que si se estimula el turismo hacia estos lugares se obtendrán los recursos para su conservación y mantenimiento y se cubrirán los daños ocasionados por las imprevistas catástrofes naturales.
Con todo respeto, en este comentario hemos buscado consignar los anteriores aportes de nuestros inquietos lectores colombianos, que ven con dolor el desastre provocado por la indomable naturaleza y quiénes desde las regiones plantean diversas soluciones, una de las cuales es la creación de un Fondo Pro Templos, Patrimonio Cultural de Colombia, para financiar el mantenimiento y los daños ocasionados por los intempestivos y agresivos comportamientos de la naturaleza.
... "CORREMOS EL RIESGO NO SOLO DE PERDER BIENES CLAVES PARA LOS MUNICIPIOS"...
Por su parte, la senadora del Centro Democrático, María Clara Posada, anunció a la prensa y por redes sociales que radicará un Proyecto de Ley para acelerar los términos con los que el Ministerio de Cultura debe aprobar las intervenciones a los bienes patrimoniales y de interés cultural, sobre todo, ahora que sufrieron pérdidas tan grandes en el terremoto.
"Por ejemplo, actualmente, cualquier obra que se quiera realizar para salvar la infraestructura de la Basílica de Jardín, Antioquia, debe ser aprobada por Monumentos y por el Ministerio y ese procedimiento se debe realizar en todos los municipios del país, incluso en medio de esta tragedia tan dolorosa por lo que se vuelve imposible actuar a tiempo y corremos el riesgo no sólo de perder bienes claves para los municipios, sino de enfrentarnos a tragedias mayores.
"Estos trámites se tienen que acelerar para que el Ministerio, dentro de un plazo perentorio, dé respuesta rápida. Y en caso de que no se pronuncie la decisión la tomen las Secretarías de Cultura de las gobernaciones y alcaldías.
"En estos casos la prontitud en la respuesta se mide no sólo en la salvaguarda de nuestros bienes patrimoniales, sino también en vidas humanas".
MILES DE MILLONES EN LA RESTAURACIÓN
Y es que no es posible -dicen algunos feligreses, que, después de sufrir graves afectaciones, por ejemplo, en templos de enorme valor por su antigüedad, los párrocos con sus reducidos presupuestos, deban apelar a toda clase de actividades como el parroquiatón, chocolatón, rifatón, donatón, bazares y bingos. Eso no está mal, lo que está mal es que por esas vías se pretendan recoger ayudas, no muy representativas, para cubrir las cuantiosas pérdidas causadas por los fortuitos desastres en las colosales y preciadas estructuras.
Entonces, el tiempo a invertir en las mencionadas actividades será tan largo, pero tan largo, como la edad de estas centenarias moles y nunca se llegarán a recaudar los miles de millones que se necesitarán para su restauración. Mientras tanto, celebrarán las eucaristías en los parques, no vaya a ser que el armazón se les venga encima.
Las catedrales y templos colombianos, son joyas constructivas irrepetibles, únicas en el mundo, y exigen ser respetadas y conservadas, porque el paso de los años les ocasionan serios deterioros.
Las estadísticas muestran que hay más de 55 parroquias afectadas y 60 templos patrimoniales con serias afectaciones como la Catedral Basílica Metropolitana Nuestra Señora del Rosario en Manizales, Caldas. Catedral San Pedro, Cali, Valle del Cauca. Basílica del Señor de Los Milagros, Buga, Valle del Cauca. La Parroquia San Sebastián, Ronaldillo, Valle del Cauca, entre otras.
Por un momento imaginemos, ¿ cuánta entrega, tiempo, amor, conocimiento invirtieron los artesanos -alarifes, aparejadores, canteros, albañiles, adoberos, carpinteros, caleros y yeseros. Entalladores y ebanistas, doradores, pintores y fresquistas- que intervinieron, siglos atrás, para levantar semejantes tesoros de la religiosidad colombiana?
Restauración que se complica aún más, porque como lo afirman algunos de sus párrocos en entrevista con la prensa, en este caso el presbítero Jesbaan Rodríguez. de la Iglesia San Juan Bautista, de Chaparral, Tolima, peligrosamente averiada, los planos originales, desafortunadamente, se perdieron y, además, son escasos los expertos restauradores de monumentos y antiguas obras de este tipo de arquitecturas.
La Diócesis de Cartago, Valle, sus municipios y sesenta parroquias -La Basílica de La Pobreza presentan evidentes daños estructurales por los estragos ocasionados por el fuerte remezón sísmico.
Monseñor Nelson Jair Cardona de la Arquidiócesis de Pereira expresó a los medios: "Nos hemos movilizado sacerdotes, religiosos, religiosas, movimientos y del Sistema Nueva Evangelización que tenemos acá para apoyar a la gente espiritualmente. También, hemos tenido pérdidas materiales. Hemos visto la afectación de la Curia de modo casi total. El Seminario Mayor, afectaciones graves. El Banco de Alimentos colapsó, pero, bueno, confiamos en la Divina Providencia, que el Señor nos ayudará a ir construyendo, en su doble acepción, todo esto".
Nuestra inquietud se cifra en un análisis lógico, y es que estas basílicas coloniales encierran una riqueza inmensa, imposible de cuantificar su valor y sí cualificar, siendo el corazón de los pueblos, porque son lugares dónde la fe de las comunidades se expresa, se rescata y se acrecienta.
Sus muros y paredes, en silencio, hablan de los hechos y acontecimientos históricos que han marcado las costumbres de las regiones en Colombia y son la admiración de quiénes, desde distintos lugares del país y fuera de este, vienen a conocer las Iglesias barrocas.
¿CÓMO SE VERÍAN LOS MUNICIPIOS SIN ESTAS JOYAS ARQUITECTÓNICAS?
Este terremoto abrió los ojos de los colombianos para que entráramos a valorar nuestras magníficas y enormes reliquias que vienen siendo nuestros antiguos Templos, propiedad de los pueblos y corazón de la cultura nacional, porque no más imaginemos, ¿ cómo se vería la plaza principal de los municipios colombianos si, un día cualquiera, ya no hicieran parte del conjunto de edificaciones de determinada población? Carecerían de alma, belleza, luz y fe.
Miremos no más, cuando el incendio intencional o no de la Catedral de Notre Dame, en Francia, ¿ qué pérdida enorme y qué golpe se le asestó al patrimonio y la cultura del "país galo"? Pese a que tomó cerca de cuatro años restaurarlo, jamás volvió a su aspecto original.
LOS CAFICULTORES NO ESCAPARON DE LA TRAGEDIA
También nos duele la situación que enfrentan nuestros campesinos caficultores de Colombia en seis regiones del país porque, alrededor del ochenta por ciento de, al menos, diez mil familias en el terremoto, perdieron sus fincas y su infraestructura productiva, de arquitectura vernácula, de bahareque tradicional de guadua, madera y barro.
La belleza y vistoso colorido de estas viviendas cafeteras enriquecían el paisaje postal de nuestra composición natural, a lo que se suma que todavía no era la época de recolección del café y ya no tenían lugar dónde almacenarlo.
Este es otro golpe duro para las regiones cafeteras del país.
Los datos preliminares de la Federación Nacional de Cafeteros refieren que fueron afectadas 8.070 viviendas de caficultores en seis departamentos del país. 709 familias sufrieron la destrucción total de sus hogares. 6902 registraron daños parciales y 459 estructuras están bajo revisión.
4.713 beneficiaderos, lugares donde se transforma el grano de café, acusan graves daños en sus estructuras.
EMERGENCIA ECONÓMICA
Para poder atender a los damnificados y reconstruir las regiones devastadas por el evento sísmico, el Presidente de la República, Abelardo De La Espriella, esta semana anunció en el Consejo de Ministros la firma del Decreto Madre de Emergencia Económica.
"Colombia enfrenta hoy una realidad fiscal extraordinariamente difícil, la más compleja de toda nuestra vida republicana.
"Actualmente, cerca de uno de cada tres pesos del recaudo tributario se destina al pago de la deuda fiscal. Hace diez años era, aproximadamente, uno de cada seis. La deuda bruta supera el 60 por ciento del Producto Interno Bruto, PIB, y el déficit fiscal continúa ejerciendo una enorme presión sobre las finanzas de la Nación.
"Y en medio de esa realidad apocalíptica sobrevino una tragedia que exige recursos inmediatos y una respuesta contundente y excepcional del Estado.
"Por eso, estamos haciendo un esfuerzo decidido a priorizar el gasto público. Vamos a revisar y reducir gastos asociados a programas de la Administración anterior que no sean prioritarios frente a las necesidades actuales del país.
"Y al mismo tiempo buscaremos fuentes complementarias de financiación. Cabe resaltar que bajo ninguna circunstancia se afectará a los colombianos más necesitados, como nuestros viejitos, para que después no se pongan a inventar
"La prioridad es clara. Garantizar los recursos necesarios para atender a las víctimas y reconstruir a las regiones golpeadas por el terrible terremoto que sufrimos el pasado diez de agosto.
"La Emergencia Económica que hoy vamos a formalizar nos permitirá contar con las herramientas necesarias para generar el espacio fiscal que exige esta tragedia y minimizar su impacto económico y social.
"Pero quiero dejar algo completamente claro: estas facultadas extraordinarias no son un cheque en blanco, cada peso que movilicemos deberá responder a las necesidades derivadas de esta emergencia y será administrado con responsabilidad, transparencia y rigor. Aquí no habrá ningún espacio para la corrupción".
A RESTAURAR LA IGLESIA DESDE LA CÚPULA HASTA SUS CIMIENTOS
El terremoto nos trae a la memoria la escena descrita en el Libro Sagrado en Marcos Cap. 4: ver 35, donde Nuestro Señor Jesucristo, junto con sus apóstoles, se encuentran de noche navegando en el mar de Galilea y se desata una tempestad incontrolable. Ellos se llenan de miedo y dirigiéndose al Maestro angustiados le preguntaron: "¿Maestro no tienes cuidado que perecemos?" y Él, gobernando con autoridad, reprendió al viento y le ordenó al tempestuoso mar: "Calla, enmudece". Y, efectivamente, el ambiente se apaciguó a una orden Suya. Jesús habla y su Creación obedece. Los discípulos inquirieron: ¿Quién es este que hasta las aguas le obedecen?
Cuando nuestras catedrales e Iglesias, algo no visto en la historia de las catástrofes en Colombia, en distintos lugares del país, son estremecidas y afectadas por este poderoso sismo, nos está diciendo, como a sus apóstoles: "fortalezcan su fe e instauren toda su vida en Mí".
Este puede ser un llamado del Omnipotente a los Pastores de la Iglesia, que ocupan el lugar más alto en la jerarquía eclesiástica, como las cúpulas, las torres centrales, las cubiertas, los crucifijos empotrados en lo alto, a aumentar su fe en Jesús, a caminar con su pueblo en el amor, a ser testimonio de humildad y servicio y a orientarlo en el bien, como Jesús vino a hacerlo.
Restaurar los templos, desde su cúspide hasta su base, para que el Buen Pastor, Nuestro Salvador, el Rey de Reyes, desde su Sagrado Corazón de Amor, amaine las tempestades por las que, a veces, transita la Iglesia y el pueblo de Dios. Cure sus llagas y continúe siendo la Nave de luz que proclama con valor los diez mandamientos y ayude a levantar, de entre los escombros, a un pueblo adolorido, enfermo y huérfano de amor que clama por su restauración y resurrección.
(Textos Eliora, Revista LLAMAS)