DI MÁS DE SINCERA CONVERSIÓN Y ARREPENTIMIENTO Y MENOS DE GESTAS Y PERDICIÓN
Con la bendición de Dios, Colombia, la Patria Milagro que anhelamos
En nuestra atropellada, aguantadora y generosa Patria Colombia, la que pronto con la bendición de Dios será la Patria Milagro, vergonzosamente, han brotado toda clase de grupos de hombres de conductas reprobables, algunos de los cuales usan nombres cortos para bautizar sus clanes ilícitos, de fácil recordación y muy relacionados con sus sucios oficios.
Se esconden tras un velo de hipocresía y falsa apariencia, para defraudar a la desprevenida sociedad, logrando, en muchas oportunidades, ‘volarse’ con todo lo adquirido en sus criminales asaltos.
Y en este panorama de oscuros nubarrones del crimen han surgido Topos, Picas, Pombo, Murcia -pirámides-, Nule, Tapias, Carruseles de la Contratación, R-15, Carteles de la Toga, del narcotráfico, de la hemofilia, de la educación, de los audífonos, del IVA, de las instituciones oficiales, de la Contratación Regional, entre otras refinadas organizaciones delictivas que han esquilmado las arcas distritales, de la nación, entidades estatales, los bancos privados u oficiales, las joyerías y los bolsillos de miles de crédulos colombianos, que ambicionaban obtener mayores ganancias en sus atractivas seudo inversiones.
Entonces, roban, estafan y asesinan a quiénes, por desdicha, se han cruzado por sus desventurados caminos.
Algunos de estos maleantes encontraron la muerte en el cruce violento de disparos entre la autoridad y los asaltantes. Otros, han terminado sus vidas en frías celdas, o, simplemente, se dieron a la fuga con sus maletas ‘gorditas’ de dinero confiado por sus engañadas víctimas, o han abierto sus gruesas e ilegales cuentas en paraísos fiscales de dudosa reputación.
Mientras esas “bandas delictivas” son heredadas de padres a hijos y a nietos, calcando, sin ningún inconveniente, a los clanes familiares de la temida mafia siciliana de la “Cosa Nostra”.
Prole que, desde la cuna, queda marcada con el estigma imborrable de continuar los senderos réprobos de sus equivocados progenitores.
LOS TOPOS Y SUS ROBOS BANCARIOS
Infografía tunel
En su época, década de los setenta, “Los Topos”, los hermanos Cendales Campuzano, se dieron sus mañas y con calculada frialdad y paciencia, planearon y cavaron un túnel de cincuenta metros de longitud y 3.5 metros de profundidad, con el fin de ingresar a las bóvedas del Banco de la República de Pasto. Sustrajeron en el cinematográfico hurto una suma de $82'270.000. Este asalto fue considerado el "robo del siglo".
Otros sonados casos de robo a entidades financieras fueron el asalto al Banco de La República en Valledupar -16 y 17 de octubre de 1994- considerado, también, el "robo del siglo". La banda que lo perpetró sustrajo la suma de $24.072 millones de pesos, fingiendo ser operarios de mantenimiento. Desactivaron alarmas y con equipo sofisticado, durante dieciocho horas cortaron la bóveda.
En Bogotá la Caja Agraria -5 de noviembre de 1991-, tampoco se salvó de ser asaltada.
EL CARRUSEL DE LA CONTRATACIÓN
Posteriormente, ingresa a la negra lista de la corrupción el muy divulgado Carrusel de la Contratación, liderado por el exalcalde Samuel Moreno y su hermano Iván Moreno Rojas -2007, 2011-.
Samuel Moreno muere el diez de febrero de 2023, mientras cumplía una condena en prisión en la Escuela de Carabineros de la Policía Nacional.
LOS TEMIDOS R-15
Los temidos R-15 inician sus acciones delincuenciales en 1993, en Cali. Vestían muy bien, se movilizaban en buenos carros y, a veces, iban acompañados de sus mujeres e hijos, para no levantar sospechas, alrededor de sus malvados planes.
Su perfil delictivo se caracterizó por los grandes asaltos a bancos, carros de valores y joyerías.
Atemorizaban a sus víctimas, porque usaban el arma AR15 que arrasaba en cualquier asalto. Este letal rifle dispara treinta balas en siete segundos.
EL LADRÓN PROFESIONAL FUSILADO EN LA PLAZA DE BOLÍVAR
Retrocediendo en el tiempo, a mediados del siglo XIX, recordamos a José Raimundo Russi, quien, haciendo uso de su experticia en leyes, sin el más mínimo escrúpulo, fue cómplice de asesinatos y robos, además de ser el líder de la “Banda del Molino del Cubo”, por lo que fue fusilado en la Plaza de Bolívar el 17 de julio de 1851.
Y viene después, en la década de los treinta y los cuarenta, una ´joya’ de la criminalidad, un asesino en serie que estremeció a Colombia, apodado el Doctor Mata. Su vida y escalofriantes delitos fueron llevados a la “pantalla chica”, en una cautivadora y exitosa serie.
Aunque su nombre de ‘pila’ era Buenaventura, de Buenaventura no tenía nada. Era más bien una total desventura. Buenaventura Nepomuceno Matallana, así se llamaba el siniestro personaje.
Estafador, asesino, astuto, buen orador y psicópata. En diez años mató treinta y cinco personas, a las cuales les quitó sus bienes y propiedades.
Engatusaba a sus adineradas víctimas y las convencía, mediante ardides, le dieran un poder para manejar sus propiedades. Luego, hacía creer a las autoridades y familiares que sus clientes habían viajado al exterior, cuando lo cierto era que los arrojaba, sin piedad, a barrancos o al famoso Salto del Tequendama.
Como Secretario en la Alcaldía de Caldas -Boyacá- adquirió conocimientos de códigos y leyes, que le sirvieron para sus fraudes como seudo-abogado.
Conformó una Cuadrilla Criminal que fue responsable de varias matanzas en Cundinamarca -1916, 1924-, de las cuales fue absuelto, por falta de pruebas.
MALVERSACIÓN DE RECURSOS PÚBLICOS
A este rápido recuento de algunos de los grupos delincuenciales que, por sus manifiestas fechorías, han sembrado el terror en la ciudadanía, en la actualidad, se suman nuevas maneras de delinquir, como es la de algunos altos funcionarios oficiales que, sin escrúpulos, se toman indebidamente recursos públicos -UNGRD-, tributados por la ciudadanía. De esta manera, compran ‘favores’ de representantes inclinados a prevaricar y así aprueban leyes, nada ventajosas para la nación, pero sí para los politiqueros de turno que obstruyen los mecanismos democráticos.
... “NO HAY DEUDA QUE NO SE PAGUE...”...
Son, entonces, esta serie de pasajes delictuosos que ocasionan daño y violan los mandamientos de la Ley de Dios, de no matar, de no robar, de no codiciar los bienes ajenos, porque son esos actos indebidos que, en lugar de atraer bendiciones, descargan, tarde que temprano, multitud de maldiciones sobre quién los provoca.
Y aunque pareciera que quiénes han acometido maldades caminan tranquilos por la vida, en algún momento, comienza a cumplirse en ellos el refrán popular que dice: “No hay deuda que no se pague, ni plazo que no se cumpla”.
LA LEPRA DE LA CORRUPCIÓN EN TODOS LOS NIVELES
Pero, el tema no para ahí. En las redes sociales surgen voces de descontento que confirman que la lepra de la corrupción, lamentablemente, ha alcanzado todos los niveles.
El sistema de salud, por ejemplo, niega medicamentos y tratamientos a sus pacientes, con lo cual, alrededor de dos mil quinientos colombianos, han perecido por esta violación inconstitucional.
¿SERÁ UN NUEVO MODO DE EXPROPIAR?
Asimismo, algunas administraciones de propiedad horizontal en el país, al parecer, abusan de los copropietarios configurando una especie de carrusel de deudas, de cuotas o expensas comunes interminables e impagables, donde se busca, tal vez, con cierto dolo, asfixiar a sus administrados, porque, de un tiempo para acá, se ha hecho costumbre afirmar que las cuotas normales de administración no alcanzan para cubrir las necesidades de los inmuebles.
Cuotas que, según los usuarios de las redes resultan, a veces, onerosas y no siempre son para beneficio de las copropiedades.
Para su aprobación, se escudan tras una supuesta valorización de los inmuebles, que no siempre es así y está por probarse.
Entonces, los preocupados cibernautas, con razón se preguntan: “¿Esto no será un nuevo modo de expropiar o de embargar el bien inmueble?”
NADIE SOBREVIVE, SI EL AMOR NO PREVALECE
Por eso, viendo tanta descomposición moral, vicios y malas acciones correr desenfrenados por las arterias de calles, ciudades, municipios y veredas de nuestra nación, infestando las almas de muchos que, presurosas, sin remedio, van camino, al eterno averno, fijé mi mirada en la elocuente y redentora Santa Cruz que, en su silencio activo, parecía decirme: “Sólo mi AMOR SIN LÍMITES fue capaz de soportar los taladrantes suplicios de una inmolación anunciada, de extremo dolor y padecimiento, de injusticia ante mi comprobada inocencia y posterior muerte en la Cruz, al ser considerado el más peligroso de los reos.
“Sin embargo, esta amarga copa que mi Padre quiso que Yo bebiera, me llevó a dar mi vida por todos, sin excepción, hasta por los corazones más apartados de mi. Los habitantes de territorios desérticos del desamor, donde el juego diario no es amarse los unos a los otros como Yo los amo, sino el de ocasionarse daño los unos a los otros.
“Equivocadamente, le han dado la espalda a mi Cruz de Amor, de Salvación. El mal gobierna y destruye sus vidas, donde todos pierden y son aniquilados, porque nadie sobrevive donde el amor y el bien no prevalecen”.
AMOR QUE NO FALLA
¿Quiénes sí logran entender el lenguaje redentor de la Cruz? Los que sí se dejan cautivar y envolver por el Amor de Jesucristo que jamás falla, que jamás traiciona, que jamás abandona y no busca perjudicar a sus semejantes.
Este es el Amor de Dios y, por eso exclaman: ¡Si Dios conmigo, quién contra mi!
Ante un mundo que destila azufre y supura pus por todas sus hendiduras, en esta Semana Mayor, decidí viajar espiritualmente al Monte Calvario o Gólgota y conmovida observé las tres cruces que estaban ubicadas en la cima de esta montaña.
En la Cruz del centro se encontraba clavado el Amor y me estremecí al ver que habíamos matado a Quien extremadamente nos amó y nos ama, Jesús el hijo de Dios, Quien con su muerte, a cambio, nos abrió las puertas del Cielo y al resucitar nos dio las primicias de que sus seguidores, también, resucitaremos a la vida eterna.
El Mártir del Gólgota, Jesús de Nazaret, en su cruel martirio, expiró junto con dos malhechores, que estaban siendo fustigados y, también, morirían crucificados por sus enormes crímenes.
Las visiones de la estigmatizada Ana Catalina Emmerick, descritas en su libro “La Amarga Pasión de Cristo” dice de los dos maleantes crucificados, junto a Jesús de Nazaret, que mostraron actitudes contrastantes y sufrieron horribles tormentos. Al lado derecho, Dimas, el buen ladrón, arrepentido de sus muchos delitos, tras observar la dignidad de Cristo y al izquierdo, Gestas, blasfemando hasta su muerte.
Gestas, era el ladrón impío de la izquierda que insultó y maldijo a Jesús, culpándolo de su desgracia.
Dimas, por el contrario, pidió clemencia y reconoció al Nazareno como Rey. “Dimas levantó la cabeza hacia Jesús y con una humilde esperanza le dijo: ‘¡Señor, acordaos de mi cuando estéis en vuestro Reino!’ Jesús le respondió: ‘Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso’.
Comprendí, entonces, que en ese lugar de sacrificio se estaban gestando los mayores milagros para la humanidad: Cristo se inmolaba para salvarnos de nuestros yerros. Y un acto de humildad, total arrepentimiento y misericordia se estaban cumpliendo en la persona de uno de los transgresores, Dimas.
SALVACIÓN O CONDENACIÓN
Dimas y Gestas son, en si mismos, la luz frente a la oscuridad. La humildad frente a la soberbia. El converso frente al inconverso. El Salvado frente al condenado. El arrepentido frente al impenitente. El justo frente al injusto. El compasivo frente al cruel y el pío frente al impío.
Dimas, representa la humanidad esperanzada en una vida gloriosa, de resurrección de victoria, después de esta vida, en presencia del Redentor y que pese a sus pecados, creyó en las promesas del Reino que nos espera a todos, si nos decidimos a caminar con Dios.
Gestas, por su parte, es la humanidad sin esperanza, que no cree en la resurrección después de esta vida y por eso muere en la obcecadez de su orgullo, descreimiento y pecados.
DESPOJÉMONOS DEL HOMBRE VIEJO
¿A qué nos invita esta nueva Semana de Pasión? A reconocer que la muerte está a la vuelta de la esquina. A quitarnos el vestido desusado del hombre viejo, para revestirnos del hombre nuevo, a enterrar las viejas prácticas que enfangan nuestras almas y nos alejan de lo que, realmente, importa en este mundo y es nuestra amistad con Dios.
El de no continuar siendo esclavos de nuestras pasiones, de nuestro insaciable y malintencionado deseo de codiciar el bien ajeno, sin conformarnos con lo que Dios nos concede, dentro de lo que es bien obtenido, sensato, y legítimo.
De optar como Dimas, en un acto de humildad, a convertirnos, de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo y no ser el sello de la moneda, un Gestas inconverso, para tan sólo recoger los frutos secos de nuestras maldades y de hacer realidad aquella sentencia bíblica del Eclesiástico o Siracida 7:1 que dice: “No hagas el mal y el mal no te alcanzará”.
DI MÁS
Que nuestro recorrido por esta efímera existencia sea decir: Di más de lo mejor de mi a mi prójimo en el amor.
Di más no en el engaño, sino en la transparencia de mis acciones.
Di más, no a la codicia, ni al saqueo, abusando de la buena fe y de la confianza de mi prójimo, pisoteando los esfuerzos de toda una vida de logros y trabajo.
Di más, siendo la mejor versión de mi persona, sirviendo a los demás, sin cansancio.
Di más, contribuyendo con trabajo honesto, familias unidas y no empoderando la maldad y de estar ¡Firmes por Colombia! ¡Firmes por la Patria!
Di más, siendo evangelio viviente.
¿QUÉ ESPERAMOS PARA ARREPENTIRNOS?
Y ahí sí, rehuirle a las gestas contra Dios y contra nuestros hermanos, porque Gestas, el mal ladrón, se perdió de las promesas del Reino y nosotros... ¿ Qué esperamos para arrepentirnos, sinceramente, y hacer el mejor negocio de nuestras vidas? Porque lo que nos ofrece el mundo es pasajero, engañoso y fatuo.
Sin Dios hay más posibilidades de resbalar tentados por el mal.
Que esta Semana Santa 2026 nos lleve actuar como Dimas, a arrepentirnos y hacer el propósito de convertirnos, así obtendremos la misericordia divina y después de haber cumplido nuestro trayecto por esta vida, nos háganos merecedores de un puesto sempiterno en el real banquete de la paz y el gozo celestial y no hacer lo de Gestas, el mal ladrón, irnos por el sendero escabroso de nuestra perdición. La peor elección que condenar por una eternidad. (Textos Eliora, Revista LLAMAS)