DESPUÉS DE VIVIR EN LAS ARENOSAS RUINAS DE LA TIRANÍA...
VENEZUELA, EL PAÍS DEL LIBERTADOR, SE LEVANTARÁ SOBRE LA ROCA ESTABLE DE LA INDEPENDENCIA Y LA DEMOCRACIA
Pensar que solo bastaron dos minutos, el tiempo de duración de este mega-sismo para que muchos de nuestros hermanos venezolanos se vieran enfrentados cara a cara con la muerte y el mundo se les viniera encima, sepultados entre centenares de escombros, algunos de los cuales, ya no estarán entre los vivos para contar su heroica historia de supervivencia, de haber soportado, sobre su endeble humanidad el peso de la mala planeación de sus propiedades en terrenos inestables e inseguros.
Existe la esperanza de que algunos aun estén con vida o heridos y puedan ser liberados, siendo este el momento más aterrador de sus existencias, cuando cada uno ha debido enfrentarse, tal vez, con un final inesperado.
Y debajo de esa acumulación de hormigón, acero y polvo los acuciosos rescatistas escuchan los gritos desesperados de quiénes, forzosamente, fueron enterrados por el ciclónico mega-terremoto.
Algunos, con mucha dificultad y gracias a la labor de los socorristas, consiguen nacer de nuevo a la vida y ser extraídos de las oscuras y ásperas entrañas de roca y cemento.
Y mientras abrigan la esperanza de poder ser salvados, el paso del tiempo aleja cada vez más esa posibilidad. E imaginamos que, aunque vencidos por la tragedia, esperan que un rayo de luz sea el aviso que los saque de la lóbrega oscuridad. Mientras, sedientos y hambrientos no tienen otra alternativa que beber sus propios orines y mantenerse el tiempo suficiente con vida. ¡Es un acto natural de supervivencia!
Y si llegasen a salir ilesos del intempestivo desastre, lo primero que sus aterrados ojos verían es un escenario dantesco, totalmente derruido, extraño, nada que ver con lo que estaban acostumbrados a presenciar en su normal cotidianidad.
Atónitos mirarían a su alrededor y no podrían dar crédito a lo que están presenciado: sus barrios y ciudades devastadas, casi como si kilotones de TNT hubieran sido arrojados sobre ellos. Es una guerra no declarada por ninguna nación enemiga, ningún hombre, la declaró el poder de la naturaleza desatada.
Y, luego, afanosamente, correrían y preguntarían a los desconocidos que pasaran a su lado, voluntarios, rescatistas, bomberos, sobre sus seres queridos. Si están con vida. ¿Adónde los llevaron? Y si la situación es magnánima, podrían encontrarlos sanos y salvos o, de pronto, con algunas lesiones leves o severas, pero con vida.
Lamentablemente, y conociendo la realidad de esta inmensa catástrofe, gran número de venezolanos no han corrido con igual suerte. Ven pasar en camillas a sus familiares sin signos vitales y otros, se especula, son reportados como desaparecidos, llegando a la asombrosa cifra de más de cincuenta y cinco mil.
Y Venezuela, el día 24 de junio, fue sorprendida a las seis y cuatro minutos de la tarde por un violento movimiento telúrico que se presentó en dos fases. El primer sacudón fue de 7.2 y el segundo, a las seis y cinco de la tarde, de 7.5 grados en la escala de Richter. Según expertos geólogos, liberó tres veces más energía que en su primera manifestación.
La zona del litoral central fue sacudida por un sismo de magnitud 7.2. Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos, el epicentro estuvo cerca de la ciudad de San Felipe, en el estado de Yaracuy, a unos 160 kilómetros al oeste de Caracas.
39 segundos después volvió, pero con más violencia a estremecer la tierra. Su magnitud fue de 7.5. Y su epicentro se ubicó cerca del municipio Yumare. En cuestión de segundos la sacudida se sintió en gran parte del país.
El potente seísmo se produjo como resultado de la intensa interacción entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana.
La capital Caracas y los estados de La Guaira, antes Vargas, Miranda, Aragua, Carabobo y Falán resultaron afectados, junto con más réplicas registradas posteriormente, lo que precipitó construcciones al suelo que ya estaban por derrumbarse.
El aeropuerto de Maiquetía, en el estado de la Guaira presentó graves daños, al igual que el Metro de Caracas, por lo que fueron cerrados temporalmente al público.
PARA REGISTRAR DOS TERREMOTOS, SE NECESITA QUE EL PRIMERO ENTRE EN FASE FINAL
En entrevista con el medio digital RCC Media de Santo Domingo, el ingeniero geólogo Osiris de León asegura que lo ocurrido en Venezuela no es un doblete sísmico, pues sólo se puede demostrar si hay dos sismogramas distintos.
"Un terremoto termina cuando el sismograma se va a la horizontal. Así como, ustedes, ven en una película que una persona muere y el electrocardiograma se queda horizontal y hace un pitito y, ustedes, ven, así pasa con el terremoto.
"Cuando el terremoto termina, la línea ya no zigzaguea, porque, en realidad, lo que zigzaguea no es la aguja cargada de tinta, que está haciendo el registro, es la mesa que está apoyada en el suelo que se está moviendo.
"Eso quiere decir que para tú poder registrar dos terremotos, necesitas que el primero haya entrado en fase final y que, entonces, haya un segundo evento.
"¿Qué ocurre, usualmente, en diferentes partes del mundo? Bueno, que una red hace un cálculo y otra red hace otro cálculo y cómo nadie está seguro de cuál es el dato válido, en principio, se comparte la información de cada red y la gente, a veces, dice: 'Pero fueron dos terremotos, fueron tres, fueron cuatro".
"Y, usted, le responde: 'No, realmente es uno, repartido por agencias distintas que tienen pequeñas diferencias en el cálculo".
EL DÍA EN QUE SE CONMEMORA LA INDEPENDENCIA TIEMBLA
En este dantesco episodio, Venezuela celebraba ese lunes fatídico dos fiestas nacionales y la tercera, era de carácter internacional.
A nuestro parecer, estos festejos nos estaban dando mensajes muy claros de tipo espiritual y de libertad, en medio del apocalíptico suceso. Creemos, se trata de un llamado a que el pueblo retome la senda de la libertad y, por fin, se instale la democracia en la región más atribulada por la tiranía del socialismo del siglo XXI.
Porque no es casualidad lo acontecido. ¿Por qué en ese día, 24 de junio, sucede semejante siniestro, donde los venezolanos celebraban la batalla de Carabobo de 1821? Y una deducción, probablemente, acertada es que la tierra venezolana gime y se lamenta, porque el Libertador, Bolívar, los independizó del dominio español y hoy de nuevo sería un honor para el Padre de la Independencia que, por fin, este rico país goce de su deseable y sana democracia.
La otra celebración se relaciona con la Fiesta oficial y pública de San Juan, donde se conmemora el nacimiento de San Juan Bautista, una devoción católica. ¿Y qué nos recuerda el Precursor de Jesucristo, el último profeta del Antiguo Testamento? Que él, siendo conocido como la 'Voz en el Desierto', bautizó con agua a todo aquel que venía arrepentido de su antigua vida, buscando purificarse y convertirse. Sí, Dios nos está llamando a seguirle. Es un llamado a la conversión.
Pero, en esa fecha, también,, y le damos ¡Gracias a Dios existen los socorristas! Diosidencia o no, el día de la tragedia, se conmemoraba internacionalmente su fiesta y la del Paramédico y estamos viendo el valor y la tarea humanitaria que cumplen los organismos de socorro y salvamento en el mundo.
LOS DESASTRES SE MAGNIFICAN POR NUESTRAS FALLAS
Algunos dirán: "Pero Dios no provoca las tragedias ni las muertes, ni desea nada malo para sus hijos" Y es verdad. Sin embargo, permite que ocurran para poner en evidencia nuestras fallas humanas, traducidas en actos dolosos e irresponsables en los que, a veces, incurrimos..
Entonces, se elaboran normas que son el resultado de desastres del pasado. El terremoto de 1966, donde perecieron cerca de doscientas personas y hubo alrededor de 2000 heridos, dio lugar a crear el código de sismo-resistencia en Venezuela
No obstante, hay quiénes se preguntan si las edificaciones, la más modernas, de este país, cumplían con esa normatividad, cosa que despierta serias dudas entre los expertos en desastres naturales y aseguradoras, pues los inmuebles, se cree, no aplicaron las normas sismo resistentes y la calidad de sus estructuras está en entredicho.
Según versiones de la misma población afectada por el embate sísmico,, de arquitectos e ingenieros constructivos es que las estructuras se han venido abajo, porque los materiales que las componen no son lo suficientemente resistentes y de buena calidad, e Incumplen las normas antisísmicas.
No les hacen los reforzamientos requeridos para protegerlas y proteger la vida de quiénes las habitan, en caso de un posible movimiento telúrico. Además, el suelo sobre el que se construyen no es ni consistente ni el adecuado.
Viendo las imágenes de distintos medios de comunicación, en la Guaira, donde se cayeron más de cien edificios residenciales, algunos altos y otros de menos altura, están en zona de riesgo, porque se construyeron muy cerca a la playa y la sal y la humedad hacen lo suyo en la afectación de las estructuras y con el evento telúrico, sólo era cosa de tiempo.
Especialistas en la geodinámica de la tierra reconocen que las construcciones irregulares son la constante en Latinoamérica. Abundan ejemplos de viviendas asentadas en zonas de alto riesgo y ante el menor movimiento telúrico se vuelven polvo.
LO QUE IMPORTA ES LO QUE CONSTRUYES DEL SUELO PARA ARRIBA, NO LO QUE SUCEDE DEL SUELO PARA ABAJO
El ingeniero geólogo, Osiris de León, en charla con el medio digital RCC Media, asegura que el colapso de gran número de estructuras en Venezuela es porque los edificios se diseñaron ceñidos al código y no fue evaluado el suelo.
"El terremoto de México, septiembre de 1985, destruyó el Distrito Federal, D.F, a 440 kilómetros de distancia del epicentro. Pero, ¿ dónde fue la destrucción? en el suelo blando. El suelo flexible. La zona perimetral de roca, se quedó intacta.
"Terremoto del primero de enero de 2010 en Puerto Príncipe. ¡Cuatrocientas mil estructuras colapsadas! ¡Casi medio millón! Pero tú cruzabas de Delmas 33 a Pétion-Ville y tú estabas en dos mundos distintos.
En Péntion-Ville no había una sola estructura agrietada. No había una acera, un muro agrietado.
No había una estructura colapsada y cuando tú cruzabas, ahí, al frente, a Delmas 33 estaba todo arrasado.
Cuando tú veías el contacto geológico, Delmas 33 estaba sobre arcilla y Péntion-Ville sobre roca caliza, igual que la ciudad de Santo Domingo, está sobre roca caliza y Santiago y la Vega sobre arcilla.
"Pero, igual, viste el año pasado en un terremoto en Myanmar que tumbó un edificio en Bangkok, la capital de Tailandia, a mil kilómetros de distancia del epicentro. ¿Pero dónde estaba ese edificio de treinta pisos que colapsó? Sobre arcilla flexible...
"Es el suelo que no ha sido bien entendido y muchas veces pensamos en robustecer la estructura, sin ver cuál es la respuesta sísmica local. El suelo.
"Por tanto, tú no has diseñado una estructura para el suelo, sino una estructura para el código. Y son dos cosas distintas.
"A nivel de ingeniería sismo-resistente muchas veces pensamos en diferentes partes del mundo y Venezuela no es la excepción, como California, Japón, Chile, no son la excepción. Que lo que importa es lo que construyes del suelo para arriba, pero no lo que ocurre del suelo para abajo.
"Un error conceptual en términos científicos y filosóficos. Porque la propia Biblia te dice que el hombre prudente construye su casa sobre la roca y el hombre insensato construye sobre la arena".
SERVICIO, EXPERTICIA Y TECNOLOGÍA
En ese escenario dantesco de moles de hormigón, madera, vidrio, metal y otros objetos esparcidos por el suelo de Caracas, de la Guaira, Catia La Mar, se ponen a prueba las habilidades, el deseo de servir, la experticia y la tecnología de los cientos de rescatistas provenientes de distintas partes del globo, presentes en la catástrofe.
Aquí cabe mencionar que los grupos de socorro y rescate, como la población, padecen las consecuencias de un sistema sanitario en crisis por la falta de insumos y la ausencia de equipamiento especializado para la atención de emergencias, a lo que se suma la grave situación económica de los venezolanos.
El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, aportó ciento cincuenta mil dólares en ayudas humanitarias y de profesionales en rescate. Otro tanto, hizo el presidente Nayib Bukele, de El Salvador, que siendo su país una nación pequeña, ordenó a trescientos voluntarios socorristas se desplazaran a la zona de desastres y así, también, lo hicieron Canadá, Ecuador, Bolivia, Brasil, Perú, Colombia, México, España, entre otros.
Los Bomberos Voluntarios de Cali, de Envigado Antioquia y Bogotá, Colombia, enviaron sus mejores unidades de especialistas en esta clase de desastres.
Unos vídeos son muy populares en las redes. Un perro, atrapado entre los escombros, que felizmente es rescatado con vida. Al igual que el bebé sobreviviente del cataclismo.
Recordamos que en otras catástrofes, donde ni los perros, ni los socorristas pueden penetrar, porque es materialmente imposible, utilizan los modernos robots a los que se les adaptan mini cámaras para visualizar si hay víctimas con vida en el interior de los edificios derruidos y así poder rescatarlos.
LAS HERRAMIENTAS QUE, EN DIEZ SEGUNDOS, SALVAN VIDAS
Y para eso, también, ciertos países que se encuentran sobre fallas geológicas disponen de alertas tempranas, herramientas preventivas, que si funcionan como un reloj, podrán salvar miles de vidas, reduciendo los daños económicos y materiales en un impactante e inesperado desastre.
La pregunta es, ¿será que todos los países latinoamericanos si están adaptando los sensores sísmicos que, se dice, con un movimiento de las placas tectónicas indican dónde está el epicentro y se puede dar aviso a través de los medios de comunicación o los teléfonos inteligentes a los habitantes y así lograr evacuarlos y ponerlos a salvo?
En materia de sismicidad la tecnología y la ciencia han ido avanzando, al punto que se puede prever un suceso devastador y hacer la evacuación, con antelación, hacia la zona de encuentro establecido, previamente, en los programados simulacros.
¿Cómo operan los sistemas de alerta temprana o sensores sismológicos? Estos detectan el movimiento inicial en el epicentro, las ondas P -Primaria-, enviando una advertencia automática antes que lleguen las ondas S -Secundarias- y superficiales.
Con esta tecnología se ganan unos segundos o minutos, dependiendo de la distancia a la zona de ruptura de la falla.
Los datos se transmiten a la velocidad de la luz a un centro de control, donde los sistemas computacionales triangulan la ubicación, miden la intensidad y calculan la magnitud del sismo.
Los Institutos Geofísicos instalan acelerómetros en zonas de alto riesgo para medir la energía, se activa automáticamente la alarma y mediante altavoces, sirenas urbanas, radio y teléfonos inteligentes se avisa a los organismos de socorro y a la población que una emergencia está a punto de ocurrir.
También existen plataformas masivas como el Sistema de Alertas Sísmicas de Android que convierte millones de dispositivos en una red de sensores. Esta tecnología, se afirma, salvó la vida de un buen número de venezolanos que avisados por el pitido de su teléfono inteligente ganaron, al menos, diez segundos para evacuar.
EL SISMO, TAMBIÉN, DERRIBÓ CRUCES Y CAMPANAS DE IGLESIAS
Pero no sólo colapsaron un importante número de estructuras residenciales, comerciales, educativas y de salud. En Caracas, por ejemplo, las campanas de por lo menos veinte iglesias averiadas por el sismo, es posible se silencien por un buen tiempo, pues algunas cayeron al suelo, junto con las cruces, muros y techos derrumbados. Las bancas de madera tampoco se salvaron.
En un vídeo que circula en Facebook se aprecia cómo quedó la popular iglesia San José de Ñarabli, en Caracas, casi, en su totalidad, afectada por los seísmos y a pesar de que su techo se desplomó y algunas imágenes resultaron dañadas, observamos que una sí permaneció intacta, después del destructor derrumbe, la de la Virgen de Fátima.
Y mientras, en Venezuela, algunos descansaban en ese día feriado viendo los partidos del Mundial de Futbol y otros estaban celebrando la Fiesta de San Juan o se bañaban en la playa, la tierra iba a desahogarse y de qué manera. Hoy unos sobrevivieron para contarlo. Otros, centenares y, quizás, miles de venezolanos partieron para no volver.
Que sea esta una lección para no confiarnos y no ser los vencidos en esta lucha sorpresiva, desigual contra los embates de la naturaleza y con nuestro mayor enemigo el fantasma de la codicia, que erige fachadas de catedral sobre terrenos arcillosos, en áreas de alta sismicidad, donde la vida se pierde y el techo también. (Textos Eliora, Revista LLAMAS)


