jueves, 4 de junio de 2026

COLOMBIANOS ¡ES LA HORA DE SALVAR LA DEMOCRACIA! LAS DICTADURAS COMO EL COMUNISMO NO ACEPTAN LA OPOSICIÓN Y SI ES MÁS FUERTE EN UNA SANA DEMOCRACIA, DONDE SE EXPRESA EN TODA SU AMPLITUD LA VOLUNTAD POPULAR, LA PERSIGUEN, LA DESAUTORIZAN Y LA DESCONOCEN. PERO, ESO SÍ, NO DUDAN EN USAR LA DEMOCRACIA CUANDO NECESITAN, COMO PARTE DE LA PUJA POLÍTICA, HACERSE AL CODICIADO PODER. EN ESTE REFLEXIVO EDITORIAL, SU AUTOR MANIFIESTA: "PORQUE UNA NACIÓN VERDADERAMENTE DEMOCRÁTICA NO NECESITA INCENDIAR SUS CIUDADES PARA HACERSE ESCUCHAR".

 



PETRO: LA VERDADERA PRUEBA DEMOCRÁTICA ES ACEPTAR LA DERROTA 


 LAS URNAS O LAS CALLES: LA PRUEBA FINAL DE LA DEMOCRACIA




Por Martín Eduardo Botero. Doctorado (P.h.D) Experto en Derecho Constitucional 

Ninguna democracia está obligada a aceptar la violencia como sustituto del voto.

Ese es el punto central del debate.

Las elecciones existen precisamente para que las diferencias se resuelvan en las urnas y no en las calles.

Para que los ciudadanos decidan con votos y no mediante la intimidación.

Para que el poder cambie de manos conforme a la ley y no bajo la presión de quienes se niegan a aceptar la voluntad popular.

Por eso resulta comprensible que millones de colombianos observen con preocupación cualquier discurso que sugiera que una derrota electoral podría transformarse en confrontación permanente, bloqueos, caos o intentos de desestabilización.

La democracia no termina el día de las elecciones.

La democracia continúa cuando los vencedores respetan a los derrotados.

Y cuando los derrotados respetan el veredicto de las urnas.

La verdadera prueba democrática no consiste en aceptar una victoria.

Consiste en aceptar una derrota.

La historia contemporánea ofrece demasiados ejemplos de movimientos políticos que, al perder apoyo popular, intentaron trasladar la disputa desde las instituciones hacia la calle.

Y cuando eso ocurre, no gana la democracia.

No gana la libertad.

No gana el pueblo.

Ganan la incertidumbre, el miedo y la división.

Por eso PETRO tiene una responsabilidad indelegable.

Garantizar el orden constitucional.

Proteger la vida de los ciudadanos.

Defender la propiedad pública y privada.

Y asegurar que ninguna minoría organizada pueda imponerse sobre la decisión adoptada por millones de votantes.

La autoridad legítima no es enemiga de la democracia.

Es una de sus condiciones de existencia.

Sin ley no hay libertad.

Sin orden no hay derechos.

Sin instituciones no hay República.

Las diferencias políticas se resuelven con votos.

No con violencia.

Las elecciones se ganan en las urnas.

No en los disturbios.

Y la soberanía popular se expresa mediante ciudadanos libres, no mediante el miedo.

Porque una Nación verdaderamente democrática no necesita incendiar sus ciudades para hacerse escuchar.

Le basta con hablar a través de las urnas.

Y cuando las urnas hablan, todos —gobierno, oposición, dirigentes y ciudadanos— tienen el deber de escuchar.

Esa es la grandeza de la democracia.

Y esa es también la obligación de quienes dicen defenderla.
🇨🇴🐅

NOTA FINAL

Por ello, señor Presidente Petro, cualquiera sea el resultado electoral, Colombia espera de usted serenidad, responsabilidad y respeto por el orden constitucional.

Ningún desacuerdo político justifica transformar una contienda democrática en una confrontación permanente entre colombianos.

Ninguna diferencia ideológica justifica trasladar a las calles lo que corresponde resolver mediante los mecanismos de la República.

La historia es implacable con quienes, pudiendo contribuir a la unidad nacional, optan por profundizar la división.

La democracia exige aceptar la voluntad popular cuando favorece nuestras posiciones, pero también cuando las contradice.

Porque las urnas son el lenguaje legítimo de la Nación.

Y cuando la Nación habla, corresponde escuchar.

Colombia necesita reconciliación, estabilidad y respeto institucional.

No más confrontación.

No más miedo.

No más intentos de dividir a los colombianos entre enemigos irreconciliables.

La Patria pertenece a todos.

Y la responsabilidad de preservarla está por encima de cualquier proyecto político, de cualquier partido y de cualquier gobierno.

La historia observará.

Las instituciones permanecerán.

Y el pueblo colombiano recordará quién estuvo a la altura de la democracia en la hora decisiva.
🇨🇴🐅

FIRMES POR COLOMBIA !!!

AMEN