POR FIN: ¡COLOMBIA TIENE EL PRESIDENTE QUE MERECE!
En una entrada anterior de este blog, le había relatado a mis lectores de una revelación onírica que tuve sobre nuestro Pabellón Tricolor. Y vi cómo la bandera de amplio tamaño, extendida en el aire, sin ningún soporte que la sostuviera, en una habitación de diseño rural, desconocida para mí, me mostraba, en ese instante, su aspecto escalofriante: muy desteñida, estrujada, raída, triste, que descubría cómo estaba el espíritu de Colombia ante tanta injusticia, maldad y desorden social padecido, a causa de las actividades clandestinas de la expansión de empresas ilegales en el país, de cultivos y procesamiento de coca, del tráfico de drogas, tráfico de armas, minería ilegal, extorsión, terrorismo, contaminación y erosión ambiental.
Pero, quedé más que sorprendida cuando observé que una enigmática y muy anciana mujer, vestida de blanco y con una cabellera, igualmente plateada, famélica, salía del interior de la bandera y dirigiéndose a mí me dijo estas palabras que estremecieron mi ser y me preocuparon sobremanera: "Colombia tiene unos enemigos muy poderosos... Será demorado y difícil derrotarlos".
Luego, dirigí mi mirada hacia la puerta de entrada de la pequeña estancia en la que me encontraba, cuando un hombre muy grande, corpulento, de feroz aspecto, vistiendo uniforme de algún grupo subversivo y armado hasta los dientes, llevando unos enormes cuchillos los lanzaba con furia, rasgando nuestro estandarte Patrio.
Han pasado varios años desde que tuvo lugar esa misteriosa visión. Y gracias a que un espíritu de fe ha despertado en los colombianos, Dios y su Sagrado Corazón, han escuchado el clamor del pueblo y, a partir del 21 de junio, vientos de justicia, de bien, de libertad empiezan a reinar en la diamantina y esquinera nación Suramericana, Colombia.
Porque aunque los detractores de nuestro rico país son tan gigantes en su maldad y armas, Dios los venció escogiendo al David colombiano, Abelardo de la Espriella, Presidente 2026-2030, y su excelente Vicepresidente, José Manuel Restrepo, su leal manada los Defensores de la Patria y el pueblo colombiano que, desde nuestros distintos oficios y profesiones dijimos, desde el fondo de nuestro corazón y entrañas: ¡Si a la Patria Milagro!
Así, y pensando como alfareros, junto con el mayor Alfarero de la historia de la humanidad, Nuestro Señor Jesucristo, nos dejamos moldear en el bien, para contribuir con nuestro espíritu combativo a moldear y forjar el país que todos merecemos, donde usemos nuestras capacidades e inteligencia no para deconstruir, sino para construir una nación en el Orden y la Libertad, conceptos que están inscritos en nuestro Escudo Nacional. Una nación más sana, más luminosa, pacifica, próspera y de fe de todo el planeta.
Entonces, el alma de la colombianidad se levanta animosa y sale airosa de sus tumbas donde duermen las lágrimas de sangre de nuestros insignes mártires soldados, policías, líderes políticos, inocentes civiles y niños- carne de cañón-, que donaron sus vidas para abrir caminos de paz, justicia y libertad y con la aplastante victoria obtenida en las urnas este 21 de junio, el bien comenzara a germinar ya.
Y la fe de un pueblo, convencido que solo con Dios vencerá las batallas más intestinas a enfrentar y resucitará la casi agónica democracia, junto con su Constitución, logrando vuelvan a ser las campeonas que triunfan sobre la esclavitud, el caos, la inmoralidad, la violación de la Norma de normas y los daños producidos por el narcocomunismo, que, lamentablemente, han torcido el camino de muchos compatriotas, perdiéndolos y hundiéndolos en el fango infernal del vicio, la codicia y la muerte.
CANTO A LA COLOMBIA QUE EMPIEZA A RENACER
Imagen generada IA
Bendito Dios y Gloriosa Santísima Virgen María, ¡Colombia, desde ayer, es otra!!!
¿Qué está pasando en mi Patria que más hermosa y viva es?
Ahora huele más y mejor su café en todos los rincones del país.
Al igual que el cacao. El perfumado olor de las frutas.
Y el aroma dulce y atrayente de las flores.
Sus mares destilan olor salino pacífico y su color azulado verdoso más acentuado está.
Sus multicolores aves despertaron más alegres, dando gracias a Dios por la libertad de Colombia.
Y su bandera ondea alegre, abriendo sus brazos para acoger a sus hijos en paz.
Sus colores son más vivos, rutilantes.
Su palidez... ¡Es cosa del pasado!
En el gobierno del Tigre, el crimen será puesto a buen recaudo.
Los cultivos de veneno erradicados serán y jamás sus semillas se extenderán.
Y las naciones empezarán a confiar.
Las inversiones extranjeras florecerán.
Y el motor empresarial a moverse empieza ya.
Empleo bien remunerado, no faltará.
La salud será reanimada y a urgencias no volverá.
Divisas y regalías vendrán, porque el fracking la industria de hidrocarburos despertará.
Los cultivos de la esperanza y la prosperidad al campo recuperarán.
Y la autoridad en nuestras Fuerzas Militares y de Policía desautorizada y desmoralizada, no será más.
Entonces, el pueblo colombiano agradecido con Dios siempre estará y de su Bondadosa y Amorosa Mano nunca se separará.
Y el Cóndor que adorna nuestro Escudo Patrio, ligero y feliz volando está, porque sabe que más sangre de mártires, Colombia, evitará derramar.
Los mandatarios del mundo saludan al Tigre, Abelardo, nuestro merecido Presidente, porque, desde Colombia, un gran Faro de Luz, de justicia, democracia, paz y libertad comienza al mundo a alumbrar ya.
Sólo resta decir a nuestro Tigre independiente, Abelardo de la Espriella, Presidente, guiado siempre por Dios y para los días venideros: "Comandante: ¡Salve Usted la Patria! Y sigamos ¡Firmes por Colombia!
(Textos Eliora, Revista LLAMAS)
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