UNA VICTORIA AMPLIA ES EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA LAS ESPECULACIONES
Por Martín Eduardo Botero. Doctorado (P.h.D) Experto en Derecho Constitucional
Por el contrario, cuando millones de ciudadanos hablan con claridad en las urnas, las dudas se reducen, las controversias se debilitan y la voluntad popular se impone con la fuerza serena que solo posee la legitimidad democrática.
Por eso, a pocos días de la elección, conviene recordar una verdad elemental.
Nada está ganado.
Ninguna encuesta vota.
Ninguna tendencia vota.
Ningún comentario en redes sociales vota.
Los únicos que votan son los ciudadanos.



Y precisamente por eso la participación sigue siendo decisiva.
La primera vuelta dejó una señal clara.
Millones de colombianos expresaron su deseo de cambio y otorgaron una ventaja importante al Tigre.


Pero la democracia tiene una característica admirable: cada elección vuelve a empezar el día de la votación.
La ventaja de ayer no deposita un solo voto el 21 de junio.
La victoria de la primera vuelta no sustituye la responsabilidad de la segunda.
La esperanza necesita participación.


La ilusión necesita compromiso.


Y el entusiasmo necesita convertirse en votos.


Por eso el desafío de estos días no consiste en celebrar anticipadamente.
Consiste en movilizarse.
Consiste en convencer.
Consiste en organizarse.
Consiste en acudir masivamente a las urnas.
Porque una victoria amplia no solo permite ganar una elección.
También fortalece la estabilidad institucional, reduce las controversias posteriores y envía un mensaje inequívoco de confianza en la democracia.
Cuanto más clara sea la decisión del pueblo, menos espacio existirá para interpretaciones interesadas, discusiones interminables o especulaciones políticas.
Por eso el objetivo no debe ser simplemente ganar.
El objetivo debe ser ganar con una participación histórica, con una movilización ejemplar y con una diferencia que refleje sin ambigüedades la voluntad soberana de los colombianos.
Tigres y tigresas:



no es tiempo de confiarse.
No es tiempo de bajar la guardia.
No es tiempo de pensar que otros harán el trabajo que nos corresponde a todos.
Es tiempo de redoblar esfuerzos.
Es tiempo de hablar con nuestras familias, amigos y vecinos.
Es tiempo de recordar que cada voto cuenta.
Y que las grandes transformaciones de la historia se construyen cuando millones de ciudadanos libres deciden acudir a las urnas.



Porque una victoria amplia es el mejor antídoto contra las especulaciones.
Y porque la mejor garantía de que la voluntad popular sea respetada es que esa voluntad se exprese de manera tan clara, tan contundente y tan democrática que nadie pueda ignorarla.



¡FIRME POR LA PATRIA!
Amen
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