LA CONSIGNA ES: PREVENIR COMO RESPIRAR
Tienen que ocurrir tragedias de innegables dimensiones, las cuales arrojan un número considerable de víctimas -en este caso setenta muertos, cincuenta y siete heridos y cuatro desaparecidos, en su mayoría hombres y mujeres militares, suboficiales, cabos terceros, soldados profesionales del Ejército Nacional y dos policías- para ver las tremendas grietas que existen en el manejo responsable y la disponibilidad de un presupuesto razonable para las divisiones como el Comando Aéreo de Mantenimiento de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, FAC, encargada de mantener operativa la flota aérea militar en Colombia.
Porque en estos aciagos momentos, no sólo nuestra Patria Colombia llora a estos jóvenes militares, que involuntariamente partieron, llevando consigo sus sueños, amores y proyectos, sino que la agonía más profunda la viven sus seres queridos y pasará mucho tiempo para poder sanar las heridas del dolor y de la pérdida.
Dejan esposas, hijos, padres, tíos, abuelos y amigos, quienes son conscientes que el ser soldado de Colombia es una profesión de alto riesgo, por las zonas infestadas de grupos armados ilegítimos en las que ellos deben, también, operar. Pero, lejos de imaginar que un inesperado siniestro aéreo, probablemente, no premeditado, o una falla técnica o humana pudieran haberse cruzado en sus vidas, cegándolas para siempre.
Y, de seguro, en medio del aturdimiento, del schock y la tristeza, dirán: ¡Por Dios!! ¿Qué pasó?!! “¿Por qué si hablamos hace un rato, -pregunta la madre, de uno de los soldados-, ahogada en llanto, y lo esperaba para almorzar...?” ¡Jamás volveré a ver a mi hijo!
Y es en medio del inesperado percance aéreo donde surgen los héroes de carne y hueso, pobladores de la región amazónica, de la Fuerza Armada con base en Puerto Leguízamo, Putumayo, y sus bomberos, estos últimos limitados por falta de equipos de salvamento, combate de incendios y sin presupuesto agarraron lo que pudieron: baldes, cuerdas, camillas, motos y rescataron a un buen número de siniestrados.
Sea cuál fuera la causa: fallas humanas, técnicas, pistas inadecuadas, o errores en la operación por parte de la tripulación, estas aeronaves, según la FAC, antes de realizar sus itinerarios de vuelo deben cumplir con condiciones de aeronavegabilidad .
Sin embargo, declaraciones del exviceministro de Defensa Gustavo Niño a medios digitales nacionales, señala que hay fallas en el manejo administrativo de los recursos, pues resultan inequitativos para el mantenimiento y reparación de las aeronaves. “La inversión en mantenimiento de la Fuerza Aérea hoy está alrededor de $400.000 millones y necesitaría al menos dos billones de pesos anuales”, indicó.
El Comando Aéreo de Mantenimiento, encargado de mantener operativa toda la flota, cuenta con un presupuesto de solo $15.146 millones en bienes y servicios, según el Sistema Integrado de Información Financiera del Ministerio de Hacienda (SIIF), teniendo en cuenta que el presupuesto de la Fuerza Aérea es de $3 billones y menos del uno por ciento se invierte en mantenimiento de aeronaves.
Expertos en el renglón de la aeronavegabilidad como el Excomandante de la Fuerza Aérea Colombiana el General Guillermo León León, presidente de Acore, en entrevista reciente para la Hora de la Verdad sostuvo que, aunque los recursos se han aumentado para el Ministerio de Defensa, dando prelación a gastos de personal, mejora de los ingresos de la Fuerza Pública e incremento en el número de oficiales, no ha ocurrido lo mismo con la inversión ordinaria para el mantenimiento. (Consignamos algunas secciones de esta reveladora charla)
... “Cuando uno mira el tema presupuestal, ve como los recursos que han girado al Ministerio de Defensa se han mantenido en los últimos años, inclusive se han aumentado.
“Pero el análisis que hay que hacer es, adónde se están yendo en los diferentes rubros y si bien se ha aumentado, porque se ha incrementado, sobre todo, en el presupuesto general.
“Cuando uno mira el presupuesto de funcionamiento y, particularmente, en gastos de personal, es donde se han incrementado estos recursos y allí está, precisamente, el reflejo de los aumentos del salario mínimo, cómo se han aumentado los recursos que se le han entregado a nuestros soldados profesionales, el aumento de los profesionales y los soldados regulares y, obviamente, todo lo que genera esto de prestaciones. ¡Y eso está muy bien! que se mejoren los ingresos de los miembros de la Fuerza Pública.
LOS RECURSOS HAN DISMINUIDO PARA INVERSIÓN ORDINARIA
*“Pero cuando se habla presupuestalmente, también, hay que decirlo, que si bien tiene un impacto en el personal para mejorar sus ingresos, por el otro lado, no se ha aumentado en los recursos para inversión ordinaria, que tiene un efecto sobre el mantenimiento y alistamiento de aeronaves y se ha mantenido estático los gastos de mantenimiento.
“Y eso es lo que hay que entrar a analizar y no solamente hablar de cifras globales, sino ir desglosando cada uno de los items para darse cuenta, realmente, que los recursos, al contrario de aumentar, han disminuido en gastos de inversión, en recursos para inversión ordinaria, que es donde se reflejan los mantenimientos mayores y las reparaciones de componentes claves como los motores de nuestras aeronaves”.
RESTRICCIONES PRESUPUESTALES
Al tocar el tema del alistamiento de las aeronaves, hizo la siguiente reflexión: “¿En qué nos afecta temas de presupuesto? Que sí ha ocurrido, y que para nosotros es preocupación y lo hemos hablado desde ya hace tiempo, desde el año anterior, venimos hablando de las restricciones y los temas presupuestales que impactan el alistamiento.
“El mismo gobierno nacional lo reconoció en sus alocuciones, en días anteriores, que están por debajo del cincuenta por ciento, en el cuarenta y tres por ciento. Esta es una cifra supremamente baja...
“Refleja, precisamente, como hay limitaciones para cumplir las misiones hoy en día y de allí, también, que no tengamos respuestas adecuadas y rápidas en las áreas de operaciones, dónde hay enfrentamientos con grupos armados delincuenciales o grupos armados organizados”, subrayó el excomandante...
Porque, de un tiempo para acá, los accidentes aéreos militares han ido en aumento, esto debido a atentados con tatucos, explosivos, drones -caso helicóptero Amalfi, en Antioquia, donde murieron trece policías- y en los que más de un centenar de hombres de la Fuerza Pública han perdido la vida en el cumplimiento de su deber.
Otros percances aéreos apuntan a fallas humanas y técnicas, condiciones atmosféricas adversas y en este último incidente del avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial de Colombia, matrícula 1016, por ejemplo, se devela que la pista del improvisado y muy lejos de ser un aeropuerto, el de Puerto Leguizamo en Putumayo, presenta unas condiciones desfavorables y muy distantes a las reglamentadas por las normas y protocolos de seguridad internacionales para su buen funcionamiento.
*Lo que confirma que hay mucho por mejorar en los aeropuertos colombianos.
... “LE QUEDABA UN REMANENTE DE VEINTE MIL HORAS DE VUELO”...
El General Guillermo León León, presidente de Acore, en esta esclarecedor reportaje, también, desmintió la versión estatal, según la cual el avión Hércules que se desplomó a las 9:30 A.M del 23 de marzo, pocos minutos después de despegar, haciendo la ruta de Puerto Leguizamo a Puerto Asís, en Putumayo, fue por su antigüedad, es decir, asegurando que tenía más de cuarenta años de edad, cuando fue donado a Colombia por los Estados Unidos.
EL NÚMERO DE HORAS DE VUELO DETERMINAN SU OBSOLECENCIA
“Realmente, nosotros manejamos un concepto que se llama obsolecencia. La obsolecencia de un equipo se da cuando cumple cualquiera de las tres condiciones siguientes o varias de ellas: La primera, cuando se fabrica un avión por parte de las diferentes empresas, se diseña para un determinado número de horas de vuelo...
“Entonces, su tiempo de vida estará limitado cuando se cumplen esas horas de vuelo y ya el avión no podrá continuar volando.
“En el caso del avión que estamos hablando, que es el 1016, es un avión que se fabricó en el año de 1983 y que al día de hoy le quedaba un remanente de 20.000 horas de vuelo, dependiendo del uso y por eso el comandante de la Fuerza Aeroespacial hacía el símil y decia, ‘nosotros volamos los Hércules, aproximadamente, alrededor de un promedio de quinientas horas año’.
“Es decir, que haciendo el ejercicio le daba para tener cuarenta años hasta el límite de sus horas para el que fue construido. Entonces, tendría mucho espacio, muchos años todavía más de vuelo”.
BOMBEROS, ¿SOLO DE NOMBRE?
Lo sucedido con el avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana, FAC 1016, que hacía pocos minutos había despegado de Puerto Leguizamo a Puerto Asís, Putumayo y que cayó en inmediaciones de la zona urbana con 127 tripulantes, evidenció diversas fallas estructurales, logísticas, por parte del Cuerpo de Bomberos, como, por ejemplo, carencia de espuma especializada, vestuario ignífugo, mangueras certificadas, respiradores, cuerdas, combustible, vehículos extintores y otros equipos para confinar esta clase de incendios.
A CAMBIO DE ESPUMA, POMPAS DE JABÓN
La aeronave al precipitarse a tierra y, de acuerdo con versiones de los habitantes de la región, junto con un reducido grupo de socorristas valerosos, por cerca de tres horas, atendieron la emergencia sin el vestuario adecuado, exponiendo sus vidas ante el humeante horno metálico, y usando jabón en polvo y no espuma AFFF (Aqueous Film Forming Foam), dada las condiciones precarias en equipos y recursos del Cuerpo de Bomberos de Puerto Leguizamo.
Su comandante, Eduardo San Juan así lo confirmó a la prensa, diciendo que para controlar el incendio del Hércules usaron jabón en polvo Fab.
En cuanto a las explosiones intermitentes registradas en su interior, se cree, fueron producto de las municiones que transportaba la aeronave, quedando envuelta por el colosal fuego.
ISRAEL, PAÍS PROVEEDOR DE REPUESTOS
Según expertos aeronáuticos, la adquisición de repuestos para la flota aérea militar se vio en peligro, a causa de la conflictiva y negligente administración Petro, quien le cerró las puertas a Israel, como país proveedor de los repuestos de las potentes aeronaves Hércules.
En el último año, las autoridades de los Estados Unidos, habían manifestado preocupación en el mantenimiento y disponibilidad de repuestos para los helicópteros black Hawk y para los aviones Hércules C-130.
... “ES MEJOR ESTAR PREPARADOS”...
Foto Fuerza Aeroespacial Colombiana
Lo cierto es que no sólo estalló en llamas el imponente avión Hércules, sino, también, la atribulada y enlutada opinión pública colombiana, que haciendo uso de las redes sociales, realizó un angustioso rosario de preguntas, afirmaciones y lamentos, en donde concluían con verdades como estas: “Este insuceso habría podido ser evitable, si primero se da prioridad a la prevención. Se realizan simulacros con los tripulantes y soldados, teniendo en cuenta lo arriesgado de la operación y la serie de accidentes aéreos que se han venido presentando”.
“¿Por qué las unidades que componen el incipiente Cuerpo de Bomberos de Puerto Leguízamo, a estas alturas, no poseen ni los equipos ni la tecnología requerida para poner a salvo la vida y el avión envuelto por el fuego?”
“¿Acaso no es una lección de oro que, tanto el accidente como la emergencia o el imprevisto, pueden suceder en cualquier momento o lugar y como reza el rótulo de la seguridad: ‘Es mejor estar preparados para aquello que a lo mejor no va a suceder, que suceda algo para lo cual no estamos preparados’.
“¿Es posible que, en este cuarto de siglo del nuevo milenio, todavía, se enfrenten grandes siniestros con mangueras de jardinería, agua, que para esta clase de incendios no sirve, además de baldes y detergentes caseros?”
“Es increíble que el Cuerpo de Bomberos de Puerto Leguízamo carezca del combustible necesario, viendo entorpecida su labor en la atención de emergencias de esta magnitud. Sin embargo, pudieron hacerle frente, porque la Fuerza Armada, días atrás, se los había suministrado”.
“¿Es inconcebible que después de haber sido el Hércules de la aviación haya terminado siendo el pigmeo metálico retorcido por el fuego, porque su tecnología y potencia, quizá, no fueron lo suficientemente valoradas?”
“Y, lo principal, ¿ cuántas vidas y sueños calcinados en su interior? ¿Qué elementos de seguridad, protección y extinción tiene el avión Hércules para preservar las vidas humanas en caso de un accidente aéreo?”
¿Creen, amigos internautas, que más que problemas de tipo administrativo estatal fueron posturas ideológicas comunistas las que produjeron un rompimiento perjudicial en las relaciones de Colombia con Israel y Estados Unidos, las que, seguramente, provocaron el colapso de la aeronavegación militar en nuestro país?
“¿El transporte de municiones o el sobrecupo agravó el desastre?”
“¿Fue un sabotaje? ¿O un atentado terrorista?”
Todo este sinnúmero de interrogantes, se pretende sean resueltos, tan pronto concluyan los estudios forenses, las labores de Investigación de las Comisiones de la FAC, la colaboración de organismos internacionales, de la Junta Nacional de la Seguridad del Transporte de los Estados Unidos, sobre cuáles fueron las causas reales del accidente.
LA IMPREVISIÓN, ARMA MORTAL
Sin embargo, al decir de muchos, la imprevisión se convierte en el arma mortal que más vidas cobra a la hora de presentarse un percance de cualquier índole.
De ahí que, Colombia, en lugar de caminar, trastabilla en los terrenos movedizos de la IMPROVISACIÓN, de la CORRUPCIÓN, de la DESPREVENCIÓN, que nos llevan a padecer de una aguda inseguridad, donde nuestra Fuerza Pública integrada por jóvenes colombianos está siendo desaparecida e, irónicamente, es una de las instituciones más golpeadas y que más ha pagado los “platos rotos” de este caos social.
Inseguridad, que hizo metástasis en el sector neurálgico de la salud.
Inseguridad, en la lamentable dotación de los profesionales de los organismos de socorro, lo que termina siendo una amenaza para nuestra sociedad, la cual tiene derecho a exigir seguridad y más seguridad.
Inseguridad, ante el inminente peligro que enciende todas las alarmas de nuestra herida Patria, de no permitir la muerte anunciada de nuestra invaluable democracia, con la solapada irrupción del marxismo-leninismo que, en épocas electorales, se sirve de la democracia para perpetuarse en el poder.
Inseguridad, porque nuestra democracia tambalea, dando paso al trasnochado neocomunismo, cuando los enemigos de la libertad buscan convocar a una asamblea popular constituyente.
Por eso, como lo afirman especialistas en Prevención, hay que decirle sí a una Colombia más segura y protegida. ¡Estar Firmes por la Patria! Ya no más muertes calculadas de impunes y miserables atentados. Y otras que llegan a ser, sin serlo, calculadas e intencionales cuando no se toma en serio la Prevención.
La invitación es invertir en seguridad y prevenir para que Colombia proteja su Fuerza Pública, su juventud y su ciudadanía, sus instituciones, su democracia, orden y libertad, porque que, de ahora en adelante, la consigna es: PREVENIR COMO RESPIRAR. (Textos Eliora, Editores Revista LLAMAS)
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