viernes, 24 de abril de 2026

HERMANOS COMPATRIOTAS, ¿QUÉ PREFERIMOS? ¿SALVAR NUESTRA PATRIA DE ABOMINACIONES Y CAOS O PERDER LAS INVALUABLES DEMOCRACIA Y LIBERTAD EN CÁRCELES, EXILIOS, MISERIA, VICIOS, ILEGALIDAD Y CORRUPCIÓN?

  

 

¡POR FIN! LA ARMONÍA DE UNA CANDIDATURA DEL PUEBLO APLASTARÁ LAS TIRANÍAS DE LA FARSA NEOCOMUNISTA


Bóveda de la Capilla Sixtina

Armonía, pero, ¿qué es la armonía? ¿Es el sonido de una  hermosa y misteriosa melodía que, en la alborada despereza el universo multicolor de seres vivos e inertes que conforman la naturaleza y hacen andar el tiempo y la vida?

Armonía es el canto angélico de la paz. Es la admiración y el anonadamiento que generan obras maestras como la del Libro del Génesis en la cúpula de la Capilla Sixtina, o la nívea y casi humana Pietá del Vaticano, esculpida en mármol de Carrara, de Miguel Ángel Buonarroti. La Última Cena, de Leonardo D’Vinci. Y la grandiosa Basílica La Sagrada Familia, en Barcelona, España, del arquitecto modernista catalán Antonio Gaudí, entre otras.

LA ARMONÍA NO SE EXPLICA SIN DIOS




Armonía perfecta es cuando en nuestra nítida pequeñez alzamos nuestra mirada al Universo y reconocemos la perfección que existe en Quien se empeño en la tarea de diseñarlo tan sincronizado, completo y majestuoso, Nuestro Bien Supremo, Dios.

Tomamos algunos conceptos sobre la oración y la fe del capítulo El Pensamiento y las Creencias del Hombre, Enciclopedia Temática Ciesa, y llegamos a la conclusión que la perfecta armonía es creer en Dios. Es la oración. Y los santos así lo afirmaron. “En la oración se da la esencial y viva manifestación de la religión. Hay religión en un espíritu humano que reza y no la hay en uno que no reza”, Santo Tomás de Aquino.

“El romántico alemán Novalis decía: “Orar es en lo religioso lo que pensar es en lo filosófico. Orar es hacer religión”...

En contraposición a la armonía que respira un alma, cuando profesa su fe en el Bien Supremo y ora, citamos el siguiente ejemplo que nos da a conocer el capítulo El Pensamiento y las Creencias del Hombre, de la enciclopedia arriba citada:  “La experiencia negativa de quien, en su miseria y soledad, no supo dirigirse a Dios para encontrar una salida a su angustia radical. Se trata de Friedrich W. Nietzsche, quien hace una descripción conmovedora del incrédulo que ya no reza y que va a perderse en su íntima soledad.

“En el aforismo 225 de su obra Die Frohliche Wissensechaft -La Gaya Ciencia o la Ciencia Jovial- relato de interrogantes, admiraciones y afirmaciones que retrata al incrédulo que ya no ora, nos señala “la nada infinita, el espacio vacío y frío, la noche constante en la que ha caído el ‘asesino de Dios’”: ‘No habéis oído de aquel hombre loco, que en el claro mediodía encendió una linterna, corrió al mercado y se puso a gritar: ‘Busco a Dios, busco a Dios!...?’ El loco saltó en medio de ellos (entre la multitud) y los atravesó con su mirada: ¿Dónde está Dios?, gritó. ‘¡Quiero decíroslo: le hemos matado, vosotros y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! Pero, ¿ cómo lo hemos hecho? ¿Cómo podíamos nosotros bebernos el mar? ¿Quién nos dio el borrador para borrar todo el horizonte? ¿Qué hacíamos nosotros cuando liberábamos la Tierra de su encadenamiento al sol? ¿Hacia dónde se mueve ahora? ¿Hacia dónde nos movemos? ... ¿Acaso no andamos errantes en una nada infinita? ¿No sopla contra nosotros el espacio vacío? ¿No hace más frío? ¿No avanza continuamente la noche, cada vez más noche? ... ¿Cómo nos consolamos, los más asesinos de todos los asesinos? Lo más Santo y lo más Poderoso que hasta ahora poseyera el mundo ha caído bajo nuestro cuchillo’.

“Partiendo de esta descripción del hombre sin Dios y sin fe, que ya no puede elevar lo más profundo de si a Dios, en la oración, que experimenta su soledad sin límites, el mismo Nietzsche habla de sus semejantes sin Dios en el aforismo 285 con probidad emocionante: ‘No rezarás más, no adorarás más, no descansarás ya más en una confianza sin fin. Te privas a ti mismo de una última Sabiduría, de poder detenerte ante un Bien y un Poder definitivo, y de desprenderte de tus ideas: no tienes quien te guarde continuamente, ni amigo en tus siete soledades, vives sin un paisaje de montaña, con nieve en su cumbre y ascuas en su corazón, no hay para ti ninguna Mano definitavamente remuneradora ni reparadora, no hay razón alguna en lo que acontece, ningún Amor en lo que te va a suceder, no queda ya un lugar de tranquilidad para tu corazón en el que encuentres, sin tener que buscar más. Te defiendes contra cualquier paz definitiva. Hombre de la resignación, ¿quieres renunciar a todo? ¿Quién te dará fuerzas para ello? ¡Nunca ha tenido nadie esta fuerza!’

Y un cuestionamiento personal, con el permiso de mis lectores: ¿Quién armonizará la soledad de nuestra alma y plenificará nuestra existencia, en medio de todas estas etapas de soledades, sino es Dios y su Palabra presente en nuestras vidas?    

ARMONÍA EN COLOMBIA ES:




Armonía ¿no es acaso el movimiento libre de la bandera tricolor, donde el viento juega y mece a su antojo y en un gesto de gratitud la acaricia, la besa, porque en ella se conjugan los logros, batallas, sacrificios, riquezas de la nación y  en su ondeante, alegre y regular danzar, feliz anuncia el inicio de una Patria Milagro, reconstruida, renovada, donde los tiempos malos de dolor, dictaduras anunciadas, corrupciones, crímenes a mansalva que diezman su seguridad y desmovilizan a inocentes comunidades, están próximos a expirar con sus interminables noches de terror?

Armonía es detener el azufrado mal que corroe como el óxido al metal, las limpias arterias de Colombia, dando la corona del triunfo a los ejércitos del bien.

Armonía es cuando en sincronía perfecta, conciencia y certidumbre, la ciudadanía eligió la fórmula ganadora para gobernarnos el próximo cuatrenio -2026- 2030-: Dios + Pueblo + ADLE + JMR + EGM = Cuantiosa multiplicación de votos que, el 31 de mayo, desbordarán las urnas en Colombia.

Armonía es defender principios y valores fundacionales judeocristianos, sin dejarse tentar por matices tornasolados de incongruencias y tibiezas.

Armonía es, según el claro pensamiento del empresario Abelardo De La Espriella, vivir el espíritu del Libertador Simón Bolívar en la búsqueda del Orden y la Libertad y del General Santander al estar ceñidos al Imperio de la Ley.

Armonía es, ¿entonces, la Mano misericordiosa de Dios sobre Colombia que, de sus fructíferas entrañas, extrae los singulares Patriotas, conjurando así los malos tiempos que eclipsan la paz, siembran el terror y llevan hasta la muerte a nuestro país?

Armonía es democracia que toca las puertas de los hogares, de las empresas, de los centros educativos, del comercio, de la salud y respeta su libertad, el estado de derecho, la Constitución, impulsándolos a crecer, a cada día ver un nuevo y esperanzador amanecer, muy en contra de economías erráticas, de decrecimiento y ruindad moral.

Armonía es el valor que acompañado de miríadas de ángeles y espíritus celestiales alinean el corazón de la Patria, del pueblo, al Sagrado Corazón de Jesús para traer tiempos de paz y seguridad y poner en alto la candidatura “outsider” del osado Tigre que ruge y que muerde y, con acierto, los colombianos hemos elegido, dando al traste con operaciones y estrategias de falsos desprestigios, otrora, toconabe y ahora Júpiter, para aterrizar a Colombia en los terrenos fértiles del Orden, Justicia y Libertad.

Armonía es barrer con lo ilícito que hincha estructuras subversivas y amenazan municipios, mientras Colombia, su bandera, escudo claman por el renacer de una Patria sumida en el caos, enrutándola hacia sanos propósitos, donde campos, corregimientos, veredas, ciudades vuelvan a sonreír, a construir, a cosechar semillas de bien, seguridad, orden y justicia para todos.



Armonía es ver la sonrisa de los niños que caminan a sus escuelas, aprendiendo el abecedario de Dios, el abecedario del bien y del amor, futuros herederos de la Patria Milagro, en la que todos añoramos aportar, construir, vivir y morir aquí, en su suelo, bajo la luz del Cielo que un día nos vio nacer.

Armonía es gozar de una democracia sólida que, en las notas conmovedoras del Himno Nacional, avivan el sentimiento Patrio de una Colombia que respeta y se ve protegida por tierra, mar y aire por sus Fuerzas Militares, de jóvenes patriotas que seguros levantan sus espadas ante el Pabellón Tricolor, jurando defenderla hasta su vida entregar.

Armonía brilla resplandeciente cuando el bien germina ya y el mal es derrotado por la batalla espiritual que salva y no mata.

Armonía, en fin, es Extrema Coherencia, Sentido Común, Valor y Ardentía, que se abre paso hacia la Presidencia de La República de Colombia con el Tigre que ruge y muerde, Abelardo De La Espriella y su impecable fórmula vicepresidencial José Manuel Restrepo, quienes están dispuestos a colocar cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa. ¡Y a ganar, Colombianos, el honorable Solio Presidencial, siendo ¡Firmes por la Patria!

(Textos Eliora, revista LLAMAS)

No hay comentarios:

Publicar un comentario