LA PATRIA VUELVE A LAS CALLES
Por Martín Eduardo Botero -Doctorado (P.h.D) Experto Constitucionalista-
La seguridad no se proclama: se ejerce.
Durante demasiado tiempo los colombianos escuchamos que había que aprender a convivir con el delito.
Que determinadas zonas eran demasiado difíciles.
Que ciertas organizaciones criminales eran prácticamente inevitables.
Que la autoridad debía administrar la inseguridad en lugar de derrotarla.
Colombia necesita cambiar esa resignación.
El balance presentado por el presidente Abelardo De La Espriella sobre Barranquilla muestra precisamente una concepción diferente del Estado: la seguridad no como discurso, sino como presencia efectiva de la autoridad.
Entre el 22 y el 31 de agosto, según las cifras divulgadas por el Presidente, la Policía Nacional realizó siete operaciones y 22 allanamientos, produjo 39 capturas -entre ellas cuatro señalados cabecillas-, efectuó 105 incautaciones y afectó estructuras criminales como Los Costeños, el Clan del Golfo, Los Pepes y los Porteños.
Pero existe un dato todavía más importante. Barranquilla habría pasado de 19 homicidios en una semana a ocho en la siguiente: una disminución del 58%.
Una semana no construye todavía una tendencia.
Pero una vida que no se pierde ya constituye un resultado que importa.
Y esta debe ser precisamente la vara con la cual Colombia juzgue la nueva política de seguridad.
No por el número de discursos.
No por las fotografías.
No por los consejos de seguridad.
Ni siquiera exclusivamente por el número de capturas.
POR LOS RESULTADOS
¿Disminuyen los homicidios?
¿Disminuye la extorsión?
¿Recupera el comerciante la tranquilidad?
¿Puede una familia regresar a determinados barrios?
¿Pierden las organizaciones criminales territorio, dinero, armas y capacidad de intimidación?
¿Vuelve el ciudadano a sentir que detrás de él existe un Estado?
Esa es la verdadera evaluación.
LA AUTORIDAD DEMOCRÁTICA NO ES AUTORITARISMO
Conviene además recuperar una palabra que durante años algunos parecieron considerar incómoda: autoridad.
La autoridad ejercida dentro de la Constitución no es enemiga de la democracia.
Es una de sus garantías.
No existe libertad verdadera cuando un comerciante debe pagar para que no lo maten.
No existe igualdad ante la ley cuando determinadas comunidades viven sometidas a poderes armados que sustituyen al Estado.
Y no existe paz simplemente porque el Estado deje de confrontar al delincuente.
La paz requiere que la ley sea más fuerte que quien pretende imponerla mediante un arma.
RECUPERAR TERRITORIO ES RECUPERAR REPÚBLICA
Por eso cada operación contra una estructura criminal tiene una dimensión que supera la estadística policial.
Cuando el Estado recupera una calle, un barrio o territorio dominado por el miedo, recupera también una pequeña parte de la República.
Pero la seguridad sostenible exige más que operaciones.
Necesita inteligencia.
Investigación criminal.
Justicia.
Presencia territorial.
Prevención.
Política social.
Cooperación entre autoridades.
Control de las economías ilícitas.
Y continuidad.
Porque capturar a un cabecilla para permitir que otro ocupe su lugar semanas después no transforma estructuralmente la seguridad.
La tarea consiste en desarticular la organización y recuperar el espacio que ésta ocupaba.
Amen 🙏
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