... "LLEGÓ LA HORA DE RECUPERAR AUTORIDAD Y FORTALECER LA MORAL DE LA FUERZA PÚBLICA"...
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La justicia tarda, pero de llegar, ¡llega!!! Los colombianos ya no podíamos seguir engañados por ilusorias, gaseosas y lunáticas propuestas de parte del mandato próximo a concluir y que nunca fue.
Un verdadero alivio para el alma y los valores fundacionales de la colombianidad. Se va para no retornar. Un adiós 'sin pena ni gloria' y, sí, rodeado de escándalos mediáticos a diario y manejos dudosos en su administración.
Ya los colombianos, con el esperanzador gobierno del Tigre, pasaremos de soportar agónicas, largas y bochornosas intervenciones televisivas, en donde el saliente mandatario, más con los pies sobre el aire, no sobre la tierra. No sobre los reales problemas de Colombia, sino tropezando en divagados monólogos de viajes intergalácticos a galaxias inexistentes, dónde en vez de buscar vida en esos mundos desconocidos, según él, había que llevarla. Mientras tanto, el país, a diario, poniendo cientos de muertos a causa de la disparada violencia y las leyes despiadadas contra la sagrada vida.
Sin embargo, lo intergaláctico no solo era el tema de importancia nacional. Lo era, también, su elevado e imaginario tren eléctrico que pretendía unir el Puerto del Pacífico con el Atlántico (como la zona de Barranquilla), atravesando la región del Darién.
Pero, ¡menos mal! que versados ambientalistas lo echaron por tierra. Había que sacrificar una vasta selva tropical lluviosa y eso era contrario a un gobierno que se ufanaba por ser potencia de la vida. ¿ Cuánto daño habría ocasionado a la fauna y flora del reconocido ecosistema? El ecocidio y la deforestación más monumental de todos los tiempos.
Y mientras, por un lado se buscaba distraer a la muy molesta opinión pública con la difusa comedia de planes descabellados e improvisados del criticado gobierno, por el otro lado, Colombia y su seguridad atravesaban tiempos trágicos y sangrientos: eran asesinados por los grupos al margen de la ley cientos de soldados, policías y desprevenidos civiles en la guerra, sin cuartel, que el narcoterrorismo acreció en los últimos años.
Crédito Fuerzas Militares
Grupos siniestros que aplicaron el funesto plan pistola, usaron drones cargados de explosivos para echar por tierra una veintena de helicópteros. Ubicaron, en lugares estratégicos, vehículos y animales bomba con cilindros explosivos. Igualmente, granadas dirigidas contra instalaciones militares.
La excesiva confianza y una menguada seguridad, al igual que el cese al fuego bilateral de la paz total, silenciaron la vida de jóvenes militares y policías, muchas veces desarmados, indefensos en sus horas de descanso, sin sospechar que en la tal farsa de la paz, había quiénes, sí estaban armados hasta los dientes, y el cese al fuego fue la excusa para ultimar a algunos de los integrantes de las Fuerzas legítimas del orden y la seguridad del país.
Pero la tragicomedia no termina ahí. Para vencer al pueblo y tenerlo comiendo a sus pies, la tiranía narco comunista tenía que apuntar a las finanzas y exterminar la economía nacional.
Entonces, como el destructor comejen era necesario devorarse el presupuesto general de la nación. Así, la fiesta de la devastación debía arrancar por el saqueo y el derroche desvergonzado.
La corrupción rampante, los gastos, sin control, en continuos y onerosos viajes del presidente, no solo serían una experiencia divertida, había que hacerlo con nutrido sequito.
¡Ah! Pero como si esto no fuera suficiente, y para garantizar el éxito de llevar a la quiebra en cuatro años al país, había que engrosar la parasitaria burocracia. El empleo militante que, por algún tiempo, seguiría apoyando ese Estado depredador, en tanto pudiera alimentarse de los ahorros pensionales de los colombianos, de sus impuestos y de cuanto pudieran agarrar indebidamente.
Sin embargo, el nutrido combo debía completarse con la apertura de nuevas embajadas, pero eso sí, con una condición 'sine qua non': abultados sueldos a sus funcionarios o la misión pronto sería abortada, poco inspirada y aburrida.
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No obstante, la fiesta del derroche y la devastación no duraría para siempre. El aparato productivo, asfixiado por cargas impositivas y sin estimulo para su crecimiento, estaba lanzando a la gente al camino incierto de la informalidad y ¡ni que decir del consumo! Sin empleo asegurado, acusaba un descenso peligroso.
Así las cosas, ¿hasta cuándo podría sostenerse el voraz empleo militante?
Entonces, los trenes de la ¡potencia de la vida! fueron solo un cuento de niños que, además, debían ser eléctricos, en un país donde un inminente apagón está muy cerca. Hay deficiencias en el funcionamiento de las termoeléctricas y las hidroeléctricas. Los habitantes de la región Caribe ¡dejan de comer! para poder pagar la impagable factura de la luz, que todos los días los hace llorar.
Para no llevar las cosas más lejos, ya no podemos hablar de un sistema de salud desfinanciado y en crisis total, que de sistema ya no tiene nada, tanto que los pacientes, sin medicamentos y con enfermedades terminales, han muerto frente a las puertas de hospitales o IPS, no quedándoles más que una esperanzadora salida: elevar oraciones al Cielo, al Señor de los Milagros, a la Virgen Santísima y a cuanto Santo existe para que la sanación llegue a sus frágiles cuerpos, mientras se hace el ansiado milagro y el enfermo se levanta, su salud mejora y termina el foco de corrupción y de indecorosos manejos.
Decretazos sin respeto por la división de poderes, elevado número de contratos oficiales, endeudamiento sin freno, a intereses elevadísimos, cierran el convite despilfarrador que, por muy poco, acaban con Colombia.
Ahora, en la Patria Milagro, pensando en la Resistencia Constitucional, el gobierno de la era del Tigre está seleccionando a hombres y mujeres con espiritualidad, capacidades, transparencia y amor por su Patria, para la reconstrucción del país. Y mencionamos espiritualidad, porque al colocar a Dios sobre todo esfuerzo y empeño, se tendrá mayor bendición y acierto en cada uno de los pasos que se den.
Después de estos fallidos cuatro años de acentuada violencia, de contaminada corrupción, de desgreño administrativo, de desobediencia Constitucional, es por la misericordia de Dios y la bendita democracia, que existe el profundo deseo de rescatar la Patria. La fructífera, hospitalaria, turística, rica en valores humanos, productiva y emprendedora, con sus santuarios de reservas naturales y santuarios de peregrinación y de fe.
¡Qué bueno! ¡Llegó la hora! No para los trenes intergalácticos acabando con Colombia, Trenes arrasadores y de miseria del progresismo, del decrecimiento que paralizó la promisoria industria energética, la primera en traer divisas significativas al país y en distribuir beneficiosas regalías a las regiones de la nación, si no la hora de recobrar el respeto por nuestras Fuerzas Militares y de Policía.
Desde esta tribuna de LLAMAS, damos la bienvenida al Ministro de Defensa Designado, Jorge Eduardo Mora López, de Cúcuta, Norte de Santander.
Como dato curioso es el segundo militar en retiro que estará liderando la Cartera de Defensa.
El Presidente de la República de Colombia Electo, Abelardo De La Espriella, en su cuenta X se refirió a este nombramiento del seis de julio, así:
"Hoy le entrego el Ministerio de Defensa a un hombre que ha dedicado su vida a servir a Colombia con honor, disciplina y lealtad. El general Jorge Eduardo Mora López representa el reconocimiento de toda una Nación a nuestros soldados y policías y el compromiso de recuperar autoridad, fortalecer la moral de la Fuerza Pública y garantizar que el Estado vuelva a ejercer el control en cada rincón del país".
Así le respondió el nuevo Min-Defensa Designada: "Señor @ABDELAESPRIELLA, recibo esta designación con el honor y la humildad de quien lleva tres generaciones de servicio a la Patria en la sangre. Mis venas son camufladas y mi compromiso con Usted y con la Patria es inquebrantable. Bajo su liderazgo como conductor político de nuestra Fuerza Pública, asumo el reto de devolverles la moral combativa, la grandeza y las capacidades al sector defensa, necesarias para proteger a los colombianos. Vamos a recuperar cada centímetro de nuestro territorio para que la seguridad sea el puente hacia el progreso social en la Patria Milagro. ¡Cero tolerancia con el crimen y con la corrupción, lealtad total a la Constitución!
¡Honor y Gloria a nuestros Héroes de la Patria!
En mensaje a los colombianos el Tigre, Abelardo De La Espriella, se refiere así al clima de violencia que atraviesa el país: "Hoy enfrentamos una verdad incómoda, pero necesaria. El crimen no es un actor político, es el enemigo de la libertad que ha tomado territorios, que han infiltrado instituciones y que han pretendido arrodillar a toda una nación.
"Es momento de recuperar el control, de restablecer el orden, de devolverle al Estado su autoridad legítima. No habrá negociación con criminales, habrá mano de hierro, habrá inteligencia, habrá justicia.
"Una Fuerza Pública respaldada, reconstruida con tecnología, con moral y bienestar. Respetada. Un país que vuelve a levantarse con dignidad, con carácter, porque la paz verdadera no se negocia con el crimen, se construye con liderazgo, con firmeza y con coherencia".
Que hoy, en la celebración de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, Patrona de Colombia y Señora de la Paz, bendiga nuestra Patria y así como en Ella se manifestó el milagro de la renovación de su Imagen impresa en un lienzo abandonado, este mismo prodigio sea patente ante los ojos de los colombianos con el gobierno que Dios, en su Sagrado Corazón, nos ha otorgado.
Que la justicia, la paz y la libertad reinen pronto en nuestra herida nación y como el Libertador, Simón Bolívar, de rodillas ante tu Imagen, Virgencita de Chiquinquirá, te demos gracias, muchas gracias, porque el triunfo de nuestra Segunda Independencia está próxima. (Textos Eliora, Revista LLAMAS)
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