"GRAN CABALLERO DE LA JUVENTUD IBEROAMERICANA"
Cada vez que un ilustre colombiano, se hace meritorio a una distinción honorífica, gracias a su valioso empeño y entrega de toda una vida en pro de los derechos humanos, el estado de derecho, el alma del derecho Constitucional y otros nobles y elevados propósitos al servicio de la dignidad humana, nos llena de orgullo el ser colombianos.
Doctor Martín Eduardo Botero, desde esta ventana informativa de LLAMAS le queremos manifestar nuestras más sinceras felicitaciones por ese importante reconocimiento. Y, de nuevo, gracias por hacer que la Patria brille en el concierto mundial con su invaluable aporte y conocimientos que, también, son un faro de luz para Colombia y el gobierno entrante, en este nuevo desafío de nuestra historia, en la reconstrucción del país, hacia la Patria Milagro.

Con profunda gratitud recibo la distinción "Gran Caballero de la Juventud Iberoamericana", otorgada por la Fundación CAJE (Centro de Apoyo Ecuatoriano).
Este reconocimiento no lo entiendo como un logro personal, sino como un compromiso aún mayor con los principios que han guiado toda mi vida profesional: la defensa de los derechos humanos, el Estado de Derecho, la democracia, la cooperación internacional y la dignidad de la persona.
Mi sincero agradecimiento a la Fundación CAJE por este honor y por valorar el trabajo desarrollado durante tantos años, así como mi participación el el Congreso Mundial de Derechos Humanos y Política Internacional celebrado en Milán. 
UNA NUEVA VISIÓN DE POLÍTICA EXTERIOR
Por Martín Eduardo Botero - Doctorado (P.h.D) Experto Derecho Constitucional
Por Martín Eduardo Botero - Doctorado (P.h.D) Experto Derecho Constitucional
Durante demasiado tiempo, la política exterior colombiana fue entendida como un espacio de representación protocolaria o de confrontación ideológica.
Ese paradigma debe quedar atrás.
La diplomacia del siglo XXI ya no se mide por la cantidad de discursos pronunciados, sino por los resultados que es capaz de producir para sus ciudadanos.
Cada embajada debe convertirse en una plataforma para atraer inversión, abrir mercados, impulsar el turismo, promover la innovación, fortalecer la cooperación científica y tecnológica y defender con firmeza los intereses nacionales.
En ese contexto, la reunión del presidente electo Abelardo De La Espriella con el embajador del Japón trasciende el ámbito protocolario.
Envía un mensaje claro: Colombia quiere volver a ser un socio serio, confiable y predecible para las grandes economías del mundo.
La referencia al Acuerdo de Asociación Económica con Japón demuestra una visión estratégica. Asia representa hoy uno de los grandes motores del crecimiento global, y Colombia no puede permanecer al margen de esta realidad.
La nueva política exterior deberá sustentarse sobre cinco pilares fundamentales:
-defensa permanente del interés nacional; -diplomacia económica y comercial; -atracción de inversión y generación de empleo; -cooperación científica, tecnológica y educativa: -relaciones internacionales basadas en el pragmatismo, el respeto mutuo y los resultados.
Una cancillería moderna no administra únicamente relaciones diplomáticas. Construye oportunidades para los empresarios.
Abre mercados para los productores.
Promueve el turismo.
Protege a los colombianos en el exterior.
Y proyecta al país como un actor confiable dentro de la comunidad internacional.
La política exterior deja así de ser un escenario de discursos para convertirse en un verdadero instrumento de desarrollo nacional.
Colombia necesita una diplomacia que genere crecimiento, confianza y prestigio.
Esa es la diferencia entre una política exterior orientada a la ideología y una política exterior orientada al futuro.
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