EL PRESIDENTE, ABELARDO DE LA ESPRIELLA, INICIA SU BATALLA ESPIRITUAL Y DEMOCRÁTICA POR COLOMBIA
Las Directivas y editores de Revista LLAMAS, en este día de júbilo inmortal para los colombianos, donde se conmemoran 207 años de la Batalla de Boyacá, saludamos a nuestro Ilustre Presidente, Abelardo De La Espriella Otero, quien, hoy, hizo el juramento, le fue impuesta la banda presidencial y tomó posesión oficial de su cargo, en el auditorio de la Universidad Santiago de Cali (USC) en su arena (USC)
A partir de ahora, los colombianos acompañamos en su batalla espiritual y democrática al Tigre y Presidente Abelardo De La Espriella y a su Vicepresidente, José Manuel Restrepo, junto con su equipo de Defensores de la Patria, quienes representan la Nueva Independencia que nuestra herida Nación clamaba.
En su cuatrienio -2026- 2030-, estamos seguros, será enarbolado bien alto nuestro Estandarte tricolor de orden, justicia, seguridad, paz y ansiada democracia.
Igualmente, desde esta tribuna, damos la bienvenida a todas las delegaciones, Presidentes, Embajadores, Cancilleres, Ministros, Militares, Iglesias y comitivas que acompañaron la histórica posesión presidencial.
EL SOLIO DE BOLÍVAR SE MUEVE POR TODAS LAS REGIONES DE COLOMBIA
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En esta nota mencionaremos algunos detalles y episodios presentes en la la vida de Bogotá, en atención a su efemérides.
488 años cumple de fundada nuestra amada capital de la República de Colombia, Bogotá, con más de diez millones de habitantes.
Y su corazón late como lo que es: una generosa y buena madre. Siempre con sus brazos abiertos ha acogido, sin distinción, a los hijos venidos de la provincia, de todas las regiones colombianas, quiénes con un equipaje lleno de ilusiones y sueños, con el tiempo, y viendo frente a si un mundo de posibilidades, se entregan al trabajo, al estudio y con denuedo levantan sus empresas, negocios y conforman familia.
Por eso, bien se le conoce como la tierra de las oportunidades que, antes de su fundación, era un frío, fangoso e inhóspito altiplano, enclavado sobre un complejo sistema de ríos, lagunas, lagos, humedales y como marco se encontraba rodeado del verdor azulado de una irregular cadena de montañas habitado por los Muiscas, dueños de una centenaria técnica de extracción de oro.
Además, según relatos históricos, eran hábiles comerciantes en oro y esmeraldas. Poseían un calendario propio, código jurídico y eran expertos agricultores. Sembraban papa, fríjol y maíz.
La famosa leyenda El Dorado y el ritual de los indígenas Muiscas en la Laguna de Guatavita deslumbró a los ejércitos españoles y, desde Santa Marta, unos ochocientos hombres acompañaron a Gonzalo Jiménez de Quesada en su dificultosa travesía por los Andes, llegando tan solo con doscientos soldados al altiplano Muisca.
Una Sabana verde, húmeda y plana a dos mil seiscientos metros de altura sobre el nivel del mar. Y el seis de agosto de 1538 el conquistador, Jiménez de Quesada, realiza la fundación militar y de facto de Santa Fe de Bogotá en el Chorro de Quevedo.
Así, la naciente ciudad inicia con pie derecho. La fe está presente en este histórico acontecimiento. El conquistador español erige una capilla y doce bohíos en la zona que ocupa el centro histórico de la ciudad. Ofició la primera misa el padre Fray Domingo de las Casas
Doce chozas y una Iglesia de paja y barro en memoria de los doce apóstoles y las doce tribus de Israel.
El nombre inicial antes de ser Santa Fe de Bogotá fue Nuestra Señora de la Esperanza.
Con el arribo a esta zona de Sebastián de Belalcázar y Nicolás de Federman comienza la fundación jurídica formal de Santa Fe de Bogotá.
Con el tiempo, las casas se construyeron en adobe y teja para las familias más acomodadas y para las más modestas eran de bahareque con paja.
BOGOTÁ LA REINA DE LA NACIÓN
Bogotá es multirregional y multicultural y es muy rara la persona que haya llegado en busca de oportunidades y haya sido defraudada por la gran metrópoli.
Es la reina que ama toda la nación, porque es el polo de desarrollo del país. Bogotá, reconoce que en ella converge la rica idiosincrasia colombiana.
Sufre al ver la violencia de facciones armadas que tienen sometidas a poblaciones enteras e importantes municipios, ciudades del país y, como anfitriona bien dispuesta, acompaña a la nueva Administración del Tigre para ver, escuchar y dar soluciones de cerca a las necesidades apremiantes de cada departamento, municipio o corregimiento.
Entonces, la capital de Colombia muy segura de sí, afirma: "Como reina seguiré luciendo con orgullo el cetro y la corona de anfitriona, siendo "Atenas Suramericana, título con el que me elogió el diplomático y escritor argentino, Miguel Cané. Porque, sin ostentación alguna, soy epicentro de atracción para extranjeros y nacionales que vienen a hacer negocios, asistir a congresos de importancia internacional y a abrir sus oficinas principales de compañías multinacionales.
"Sin embargo, no olvido que soy un amalgama de regiones: soy, a un mismo tiempo, caleña, costeña, antioqueña, tolimense, huilense, pastusa, caldense, chocoana, santandereana, boyacense, llanera, amazonense, sanandresana... Y como embajadora, voy con gran alegría y entusiasmo a darle la bienvenida a nuestro nuevo Presidente, doctor Abelardo De La Espriella Otero, quien luchó, junto con su manada, los aguerridos patriotas colombianos, por alcanzar esta Segunda y Nueva Independencia, al buscar romper los eslabones del crimen transnacional, de la politiquería permisiva con el caos, con la corrupción, el atraso regional y de un socialismo del siglo XXI de decrecimiento y tiranía.
Hoy, digo: "En vano no he cumplido casi cinco siglos, donde he sido testigo de feroces guerras y a mis pies he recibido con dolor la sangre de mis hijos patriotas, mártires de la paz y en compensación he visto el brillo triunfal de nuestra Primera Independencia y ahora asisto jubilosa a la Segunda y Nueva Independencia.
"Por eso, grito con todas mis fuerzas, recordando que, por algo, antes de ser Bogotá, me bautizaron ¡Santa Fe!: ¡Gracias Dios mío, porque con nuestro nuevo Presidente, Abelardo De La Espriella, vientos de bien, orden, justicia, paz, seguridad y democracia recuperarán nuestra Soberanía Colombiana.
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"Y soy consciente que la Silla Presidencial o el Solio de Bolívar que, durante mucho tiempo, ha estado bajo mi dominio, debe moverse por todas las regiones que reclaman urgente atención, porque si sacamos adelante a mis hermanas, las otras regiones de mi amada Patria Colombia, eso va a verse reflejado con creces en mí, Bogotá, que, también, necesita crecer de la mano con el esperanzador proceso de descentralización".
Y para conmemorar estas históricas fechas -6 y 7 de agosto 2026- mencionamos algunos datos curiosos que hacen parte de la memoria histórica de nuestra capital:
Por ejemplo, la sabana de Bogotá, es un antiguo mar. Es el lecho desecado de un antiguo mar interior que hoy se denomina "Humboldt", el naturalista alemán que visitó a la ciudad hacia comienzos del S.XIX y quien fue el primero en advertir esa condición geológica.
Los restos de ese mar interior pueden verse todavía en los humedales que aún subsisten y las lagunas de Timiza y del Lago Gaitán (desecado en los años cincuenta para urbanizar el barrio El Lago.
Santa Fe, en los albores del siglo diecisiete, era un conjunto de conventos e Iglesias que a las seis de la mañana, medio día y seis de la tarde hacían repicar sus campanarios llamando al rito litúrgico.
Los clérigos eran el diez por ciento de la población, no solo daban la Misa, sino que administraban hospitales, escuelas y orientaban la moral pública.
En sus catedrales, edificios públicos tiene sus más vistosas obras arquitectónicas coloniales. Hablamos de la Catedral de la Enseñanza, el monasterio del Carmen, de la Candelaria. Las Capillas de las Cruces, Santa Bárbara, San Agustín, Santo Domingo, San Francisco, de La Tercera, de el Hospicio, de las Nieves, de San Diego de la Capuchina, de las Aguas, etcétera.
En su libro "A Través de la Antigua Santa Fe", monseñor José Alejandro Bermúdez asegura que en la Bogotá Colonial "abundaban los asnos, que recorrían las calles, los perros, que fueron verdadera plaga, y los gallinazos, llamados por acá chulos, que hicieron por mucho tiempo el aseo de la ciudad.
"Las chicherías eran numerosas y las había hasta en las calles más centrales, y esto, con alguna que otra gallera y la afición a los toros, hacía perezoso y negligente al pobre indio que recorría las calles mal vestido y peor comido".
"A este panorama se suma el hecho de que las basuras eran arrojadas a los cauces de los ríos San Francisco y San Agustín, lo que originó el olor característico a podredumbre de la ciudad hasta casi entrado el S.XX, cuando se ordenó la canalización de estos ríos para poner fin a las constantes epidemias causadas por el desaseo.
El cronista Lucas Fernández de Piedrahita describe en 1666 cómo era, en ese entonces, el barrio La Candelaria:
"Las calles son muy anchas -expresa- derechas y empedradas (...)
Los edificios altos y bajos son costosos y bien labrados a los moderno, de piedra, ladrillo, cal y teja de suerte que no los exceden los de Castilla (...)
"Las casas casi todas tienen espaciosos patios, jardines y huertos...
En 1783 surge la Expedición Botánica, dirigida por José Celestino Mutis. En esta encomiable tarea recibe el encargo de catalogar la flora del territorio. Así colecciona un catálogo de cerca de siete mil láminas de plantas y animales del ecosistema de la altiplanicie.
INCENDIO DESAPARECE ARCHIVO CON DOCUMENTOS DE LA CONQUISTA
En 1786 ocurre un incendio que, según los relatos de la época, duró varios días.
Consumió el Palacio Virreinal, situado en el costado sur de la Plaza de Bolívar, donde hoy está el Capitolio Nacional.
Se perdió valioso archivo con toda la documentación referente a la conquista y establecimiento del Nuevo Reino de Granada. Se cree que entre los legajos consumidos por el fuego estaba el acta original de la Fundación de Bogotá, escrita a puño y letra por Gonzalo Jiménez de Quesada y las primeras leyes que se expidieron en la actual Colombia.
El palacio era una casa de dos pisos, con un balcón que daba a la antigua Plaza Mayor. Fue ocupado por los virreyes Caballero y Góngora, Joseph Solís Folch de Cardona y Pedro Messia de la Zerda.
El arzobispo Caballero y Góngora lo ornamentó y lo decoró con cuadros de afamados pintores de la época: Murillo, Tiziano, Reni, Miguel Ángel, Cano, Velásquez, el Españolito, entre otros artistas y con una biblioteca y un suntuoso mobiliario europeo, que el fuego consumió al coger ventaja, sin que nadie estuviera presente en el momento de iniciarse.
EL PLAN ERA SUBLEVARSE
Cansados los neogranadinos de estar bajo el yugo de la corona española y de sus virreyes, los criollos santafereños comienzan un plan para sublevarse.
Y, entonces, la antesala de la Independencia se empieza a gestar alrededor de un florero. El florero de Llorente.
Un grupo de criollos habían planeado pedir prestado al comerciante español José González Llorente un florero. No se los presta y, entonces, empieza la "reyerta del 20 de julio" entre 'chapetones' y criollos.
Camilo Torres, José Acevedo y Gómez, Antonio Nariño, aprovechan para convocar un cabildo abierto. Le quitan el poder al Virrey Amar y Borbón y forman una junta propia. Es el inició de una anhelada Independencia.
Pero, el camino hacia la libertad tiene muchos altibajos. Se vive la Patria Boba, donde los criollos pelean entre si. Y Morillo, en 1816, manda a fusilar soldados y decenas de próceres en la Plaza Mayor, entre ellos Francisco José de Caldas.
El 7 de agosto de 1819 es el gran día. Empieza a brillar el sol de la esperanza para los criollos, que consiguen en la Batalla de Boyacá desprenderse del dominio español.
Son años de duros combates, donde la sangre de estos inmolados patriotas reclamaba, desde sus sombrías tumbas, justicia y libertad.
Entonces, se inicia la Batalla de la libertad, la Batalla de Boyacá. El Libertador Simón Bolívar con un menguado grupo de valientes soldados y generales derrota a los ejércitos realistas con más hombres y mejor dotados. El diez de agosto entra triunfal en Santa Fe.
EL INCENDIO DE LAS GALERÍAS
En 1846 se construyen las Galerías Arrubla, de Juan Manuel Arrubla. Ocupa el costado occidental de la Plaza de Bolívar y, junto con la estatua del Libertador Simón Bolívar, instalada ese mismo año, se levanta con lentitud la construcción del Capitolio Nacional, en el gobierno del presidente Tomás Cipriano de Mosquera.
El 20 de mayo de 1900 esta edificación, donde funcionaban comercio y oficinas públicas, fue arrasada por un voraz incendio, desapareciendo el archivo histórico de la ciudad.
El 9 de abril de 1948, en el famoso 'Bogotazo', la ciudad es devastada por innumerables incendios ocasionados por la turba, presa de la confusión y el descontrol por el asesinato de su líder popular, Jorge Eliécer Gaitán.
Este episodio obligó, tiempo después, a planear arquitectónicamente una nueva ciudad.
Concluimos así, este interesante recuento de la historia de nuestra capital.
Y una vez más reiteramos a nuestro Tigre, el Presidente de todos los colombianos: ¡Éxitos en esta nueva hazaña independentista y de gran triunfo de nuestra democracia, que Dios ha permitido en unión con el Sagrado Corazón de su Hijo, Jesucristo, al cual está consagrado nuestro país.
¡Viva la posesión presidencial en Santiago de Cali, del doctor Abelardo De La Espriella Otero, de su Vicepresidente, José Manuel Restrepo y su bien seleccionado Gabinete, en esta nueva etapa de la Patria Milagro!
¡Firmes por la Patria! Y ¡Viva Cristo Rey!
(Textos Eliora, Dirección Revista LLAMAS)
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