miércoles, 14 de octubre de 2026

¡RESCATANDO LA ACADEMIA CARO Y CUERVO DE LA INSTRUMENTALIZACION IDEOLÓGICA DEL GOBIERNO ANTERIOR!!... "DURANTE ESTOS ÚLTIMOS CUATRO AÑOS LO QUE SE LLAMÓ LA DECOLONIALIDAD OCUPÓ UN LUGAR CENTRAL DE LA AGENDA DEL INSTITUTO. SE CUESTIONABA NUESTRO ESPAÑOL COMO SI FUERA UNA HERENCIA VERGONZOSA, CUANDO ES EL IDIOMA QUE NOS UNE, CON EL QUE EXPRESAMOS NUESTRA IDENTIDAD Y QUE LE HA DADO VOZ A NUESTROS ESCRITORES"...

 



¡QUÉ CINISMO DEL PETRISMO CON EL INSTITUTO CARO Y CUERVO!



Foto EFE


Ingrid Betancourt Pulecio 

-Video publicado en sus redes sociales 13 de octubre 2026-

¡Qué cinismo con el Instituto Caro y Cuervo! Con todas las noticias sobre los escándalos de la JEP, sobre el problema de la violencia recurrente en Colombia. ¡Las revelaciones de Eva Ferrer contra Verónica Alcocer, jefe de la banda! Bueno, pues, el gran escándalo nacional es que Sergio Esteban Vélez, Director del Instituto Caro y Cuervo, hable de la conversión espiritual del escritor colombiano al que rinde homenaje, ¿de verdad? Escándalo, porque lamenta la obra que Colombia perdió con el suicidio de un joven genio como Andrés Caicedo, ¿en serio? 

Entonces, parece que hablar de Dios o del suicidio se ha vuelto tabú cuando no encaja en la narrativa de la izquierda. Pero, hoy Colombia, enfrenta una grave crisis de salud mental.

En 2025 se registraron 2209 suicidios de hombres y 614 de mujeres y aumentaron los casos entre adolescentes.

El quince por ciento, de un año al otro, ¿no deberíamos poder hablar de estas tragedias sin convertirlas en armas ideológicas? ¿Es responsable romantizar el suicidio, cuando constituye una de las principales causas, la tercera, de muerte entre los jóvenes?

No, ¡qué horror! ¡Qué horror! Gritan los bien pensantes, rasgándose las vestiduras. La Academia está en peligro, la ideologización amenaza el Instituto.

Pero, un momento. ¿No se trata, precisamente, de rescatar al Caro y Cuervo de la instrumentalización ideológica a la que fue sometido durante el gobierno anterior?

¿Y no son hoy los mismos que hoy denuncian la ideologización, quiénes guardaron un silencio muy incómodo, cuando el Instituto se llenaba de agendas políticas?

A ver, refresquemos la memoria. Durante estos últimos cuatro años, lo que se llamó la decolonialidad ocupó un lugar central de la agenda del Instituto. Se cuestionaba nuestro español como si fuera una herencia vergonzosa, cuando es el idioma que nos une, con el que expresamos nuestra identidad y que le ha dado voz a nuestros escritores,  a nuestros poetas y a un premio Nobel. 

¡Qué paradoja! Quiénes atacan el español piensan en español, educan a sus hijos en español y, probablemente, tendrán su epitafio en español.

Ustedes, ¿se imaginan si los gringos avergonzándose del  inglés por su origen británico? No, ¿eso es neutralidad filológica o una postura ideológica?

No, yo creo que es una postura ideológica.

Ahora rescatar las lenguas indígenas es indispensable, ¡excelente! Pero porque presentar su preservación, exclusivamente, como una lucha contra el resto del país.

Porqué ignorar a las narco guerrillas que reclutan niños indígenas, desplazan comunidades, asesinan y destruyen, precisamente, las tradiciones indígenas, porque es que las lenguas desaparecen cuando desaparecen sus hablantes o son obligados a abandonar su cultura, ir a vivir a otro lado dónde no hablan su lengua.

¿Y denunciar esta realidad sería proselitismo?

Y ahora hablemos de la agenda de género. Publicaciones como estas- (muestra una cartilla de portada verde)- Narrativas Sexuales y de Género en el Cauca: m4r1c45, transfeministas plantean, obviamente, una pregunta legítima, ¿cuál era el soporte específico de la misión filológica y lingüística del Instituto?

¿Era neutralidad académica o promoción de una agenda política? Porque aquí se habla del estallido social. ¿Esa era la prioridad para los recursos públicos ensalzar y glorificar estos hechos de violencia?

También se publicó,  Qué Hace Ruido un Beso: Experiencias Homoeróticas en Ex- combatientes de las antiguas Farc- Ep. 

¿Por qué estos temas merecían semejante protagonismo institucional? Yo si lo pregunto. Se pueden estudiar académicamente, por supuesto, ¿pero con criterios se seleccionaban y financiaban, con mucha plata, estas investigaciones y para qué? ¿Con qué objetivo? Un objetivo político.

En 2023, el Instituto dedicó su principal evento anual al estallido social de 2021. Estudiar sus discursos y reivindicaciones. Okay, muy bien, perfectamente, legítimo, ¿pero romantizarlo? ¿Sin dar igual espacio al vandalismo y a la violencia?

Eso es un sesgo. ¿Y dónde queda, entonces, la neutralidad académica?

Y llegamos a la Hoja que Une. Ese es un proyecto, un libro,  el título de un libro, dedicado a la coca. Con una edición de lujo, bilingüe, en tres tomos que, según las cifras difundidas, costó alrededor de ¡cien mil dólares!!

Ahora estudiar la coca desde la historia y la lingüística, okay, muy bien. Pero, ¿por qué presentar su defensa cultural de manera a que pueda confundirse con una agenda favorable a la legalización de las drogas?

¿Qué relación tenía ese énfasis con las prioridades esenciales del Caro y Cuervo? 

Y ahí si silencio, ninguno le pareció que eso fuera malo. 

Y, también, hubo cursos de literatura Palestina. Y actividades, ¡oigan bien! La Arquitectura Sobre la Violencia Global. 

Muy bien, estudiar la literatura Palestina, árabe o persa es, perfectamente, válido y, adicionalmente, enriquecedor. Pero, porqué no ampliar la mirada y garantizar pluralidad de perspectivas. No, la Academia se dedicó a estudiar y a glorificar el terrorismo, en vez de estudiar los conflictos.

Y no debería convertirse en una plataforma de propaganda, ni confundir la solidaridad con un pueblo con la justificación del terrorismo que lo agobia. Y lo mismo, cabe preguntar, sobre la glorificación del M-19 en el marco de los cuarenta años de la toma del Palacio de Justicia, porque eso fue lo que hicieron, no hablaron de los muertos de los dos lados. No. Hablaron, simplemente, del heroísmo del M-19.

A eso se sumaron conferencias sobre ¡oigan bien! Lumpen, Capitalismo y su Deriva Paramilitar. Justicia Social y su Desigualdad Lingüística. 

Okay, ¿pero todo eso respondía a una agenda rigurosamente académica? O es evidente que hay un sesgo ideológico, que está ahí, en frente nuestro.

Y, sin embargo, ahora el escándalo es que el director nuevo del Caro y Cuervo mencione la conversión espiritual de un escritor colombiano, qué es verdad, probado y recuerde la tragedia de un suicidio, también probado. 

Es decir, que hable de la verdad. Por favor, un poquito de coherencia.

Y, por último, quiero decirles que me ha sorprendido mucho que quienes descalificaron a la persona de Sergio Esteban Vélez, el director del Caro y Cuervo, tildándolo de pueril y de bobo, de tonto, fueron los mismos que lo aplaudieron cuando recibió el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

Miren, en Colombia necesitamos menos sectarismo y más coherencia, porque la Academia deja de ser libre cuando se dedica a promover ideologías sin espíritu crítico y a linchar públicamente a personas por expresar una visión diferente a la del grupo que quiere adueñarse de nuestra Academia y de nuestra literatura.

El Caro y Cuervo tiene su misión que no es adoctrinar, sino estudiar, preservar y enriquecer nuestra lengua y nuestra cultura.

Yo si pienso, que bueno que Sergio Esteban Vélez nos lo haya recordado, haciendo uso de la verdad y de la libertad.

Bueno, esta vez para escandalizar a los nuevos mojigatos.

(Transcripción textos Revista LLAMAS)



No hay comentarios:

Publicar un comentario