SENTIRSE ORGULLOSO... ¡¿DE QUÉ?!!!
Hace unas pocas horas en el ejercicio del Estatuto de Oposición pretendimos y solicitamos a la Sesión Plenaria del Congreso de la República la posibilidad de hacer una replica como está previsto al larguísimo discurso plagado de mentiras del señor presidente Gustavo Petro. Sin embargo, grupos de izquierda en el Congreso de manera injusta privaron a mi Partido Salvación Nacional del ejercicio de este derecho consagrado en la ley y correspondiente al talante democrático de la institución del Congreso de la República
Creo que esas palabras que tenía preparadas para contestar la locución presidencial siguen siendo pertinentes y ese es el objetivo de esta grabación.
Espero entonces, poder transmitir, ante todo, el agradecimiento a la mesa directiva del Senado que intentó y básicamente promulgó la posibilidad de que yo interviniera, pero la oposición de numerosos parlamentarios de izquierda lo impidió.
El alivio nacional por el triunfo de la democracia sobre la tiranía, el pasado 21 de junio, y el brillo de la esperanza que empieza a brotar en los ojos de la mayoría de nuestros compatriotas, deben hacernos fuertes para superar el legado maldito de este gobierno que termina como siempre y nuevamente en una vergonzosa orgía verbal de mentiras, propaganda, odio y soberbia.
El gobierno de la izquierda que se reclama ser el gobierno de los derechos resultó siendo el de la limitación inútil, intencional y artera de los mismos.
Empezando aquí, en el Congreso, donde un notable y promisorio líder de la oposición como Miguel Uribe Turbay terminó asesinado por los amigos íntimos del senador Cepeda y beneficiarios de la paz total, en medio de la tormenta de odio propiciada por el señor del oscuro legado y causada por la omisión intencional de medidas de protección por parte del Ejecutivo, omisión que no motivó ninguna sanción de parte de la administración.
Omisión intencional que, también, duerme el sueño de los justos en los anaqueles de una fiscalía propiciadora de impunidad.
Un gobierno de la decadencia y afectación sistemática de los derechos, de los derechos fundamentales a la tranquilidad y a la seguridad, aplastados para millones de colombianos que vieron el imperio del crimen en las calles de nuestras ciudades y la entrega intencional de nuestros productores agropecuarios, sus familias y sus fincas, al imperio de los socios mafiosos y guerrilleros con patente de corso de la paz total.
Sí, señor presidente, sea o parezca orgulloso con su política de paz total, como usted lo dijo, Colombia se convirtió en el paraíso del crimen organizado.
*Sí, señor presidente. Y si quiere sentirse orgulloso en su mandato, 576 soldados y policías fueron asesinados y más de dos mil resultaron gravemente heridos sin poder operar ni defender a los colombianos por orden suya. ¿Qué tal que hubiesen operado?
Aplastados, también, los derechos para cientos de miles de desplazados que, bajo la mirada complaciente del gobierno, abandonaron para no volver el Catatumbo, el Chocó, la Orinoquía, el Macizo Colombiano o el Bajo Cauca .
Aplastado, señor presidente, en su gobierno el derecho a la libertad con el aumento desaforado del secuestro, incluyendo, por lo menos, cinco soldados.
Si quiere, presidente, quédese orgulloso de los más de diez mil secuestros en su gobierno, de los más de 43.900 casos de extorsión denunciados durante su gobierno.
Aplastados, también, los derechos de los niños reclutados, violentados y asesinados en los campos y ciudades. Siéntase, si quiere orgulloso, señor presidente, Petro, de los más de 250.000 abortos practicados durante su gobierno y aplastados los derechos de los líderes sociales asesinados como nunca antes en nuestra historia.
Saque pecho, señor presidente, de las trescientas treinta y siete masacres, de las 1179 víctimas y del asesinato de 700 líderes sociales, durante su gobierno.
Aplastado, también, fue el derecho a la calidad de vida por una carestía infame y perdurable, inducida por los estrambóticos y desaforados gastos de su gobierno, se aplastó en su gobierno, también, el derecho a la salud digna y oportuna, mediante la destrucción intencional y programada al sistema de salud y el saqueo infame de las arcas de las EPS intervenidas y la entrega de los presupuestos de inversión a los politiqueros corruptos.
Si quiere, señor presidente Petro, saque, también, pecho de que sus equipos básicos de salud, decenas de miles de equipos básicos de salud, fueron politiquería en los municipios. Nunca hubo facultades terapéuticas. Usted, hoy le mintió a la nación al decir que esos equipos básicos de salud curaban. No se previó ni nunca se estableció que esos equipos tuvieran ninguna facultad terapéutica respecto de las poblaciones que estaban censando.
Siéntase, si acaso, presidente orgulloso de haber sustraído 6.8 billones de pesos para esa politiquería y ese levantamiento de datos que hoy está perdido, porque el cubo de SISPRO -Sistema Integrado de la Información de la Protección Social- respectivo en el Ministerio de Salud, para compilar los datos de los más de los catorce mil equipos básicos de salud no existe, ni opera.
Ese dinero se lo quitó a la atención. Ese dinero hubiera salvado vidas. Y, usted, decidió entregarlo a sus amigos politiqueros.
Aplastado, también, señor presidente, el derecho a la educación de los más humildes y destacados con la destrucción del Icetex, mientras el Ministerio de Educación mantenía una red pública que sigue siendo en sus niveles básicos e intermedios un fracaso académico, ante la total indiferencia de sus socios de Fecode. Y, mientras tanto, ese mismo Ministerio de Educación se encargaba de estrangular la educación privada en todos los niveles.
Aplastado en el gobierno del Pacto Histórico, también, el medio ambiente, mientras campeaban todas las formas de minería ilegal y se pelaban y destruían miles de hectáreas de valiosos bosques para completar el mar de coca, ansiado por los aliados narcóticos del candidato Petro y de su pupilo Cepeda.
Termine su mandato si quiere orgulloso, presidente Petro, de las 320.000 hectáreas de coca, de los cerca de 1,5 millones de onzas que se exportan ilegalmente sin pagarle al fisco y con terrible daño ambiental, propiciada toda esa actividad para financiar a sus amigos del narcotráfico en su gobierno.
Pero aplastado, también, fue el derecho a un futuro promisorio, como lo evidencia la partida, presidente Petro, de 1,3 millones de compatriotas en el gobierno de la vida. La más grande migración de la historia de Colombia.
Colombianos que emigraron temerosos de la capacidad de destrucción del palabrero mayor de la izquierda, conscientes de la inseguridad que embarga sus ahorros pensionales y aterrados de tener que pagar la descomunal deuda que la orgía populistas suya, Petro, le deja al país.
Todos esos colombianos que emigraron, también, estaban desesperados, aterrados por el imperio del crimen y el deterioro de la seguridad.
Se ha dicho que Petro y Cepeda son malos perdedores, desconociendo los resultados de las elecciones del 21 de junio. El problema es que nunca han sido demócratas ni han querido serlo.
Han penetrado las instituciones democráticas solo con el propósito determinado de socavarlas y destruirlas.
Creen en su soberbia antidemocrática que tienen el derecho y la capacidad para desconocer el resultado de las elecciones.
Creen Cepeda y Petro que doblegarán al pueblo colombiano, a su nuevo gobierno y a las instituciones con sus amenazas de golpe, destrucción y bloqueo de los derechos ciudadanos.
¡No pasarán! El pueblo ya resistió un mandato infame. El pueblo ya derrotó a un presidente que pasó cuatro años de gobierno haciendo campaña para su títere adusto.
No le teme el pueblo a las amenazas que profieran Cepeda y Petro.
No tenemos miedo. El pueblo quiere y logrará el éxito de un nuevo mandato que defenderá la democracia y nos llevará a todos a la Patria Milagro.
Una Patria orgullosa de si misma, donde los derechos no sean predicas vacías, sino realidades tangibles, donde las instituciones y la Fuerza Pública sean protegidas , exaltadas y respaldadas y en la cual todos y cada uno de nosotros podrá considerar a Colombia el lugar de sus sueños y aspiraciones.
Muchas gracias.
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