ISRAEL ESTÁ PRESENTE EN COLOMBIA
Rabino Yosef Garmon
Ya estamos con Zaka y Kenlat Yovel en Cali y Pereira!!
Hay momentos en los que tiembla la tierra y, con ella, también, nuestra sensación de seguridad, de hogar y de control.
En 1755, un terremoto devastador destruyó Lisboa. Miles de personas murieron y la tragedia sacudió no solamente una ciudad, sino también el pensamiento de toda Europa.
Leibniz había defendido la idea de que vivimos en "el mejor de los mundos posibles". Pero Voltaire, al contemplar la destrucción de Lisboa, se rebeló contra esa explicación: ¿Cómo hablar de un mundo perfecto cuando frente a nuestros ojos mueren personas inocentes?
La tragedia de Lisboa se convirtió así en uno de los grandes debates filosóficos sobre el sufrimiento, el mal y el sentido de la vida.
Hoy, en Colombia, volvemos a mirar las ruinas.
Pero quizá la esperanza no consiste en decir que la tragedia es buena.
La esperanza consiste en afirmar que, incluso frente al mal, el ser humano puede elegir hacer el bien.
Está en el rescatista que entra entre los escombros.
En la mano que busca a alguien debajo de las piedras.
En el médico que llega donde hace falta.
En el voluntario que no pregunta quién eres, sino cómo puede ayudarte.
Y en una nación que, aun herida, decide levantarse y reconstruir.
No podemos detener la tierra cuando tiembla.
Pero sí podemos decidir qué hacemos cuando deja de temblar.
Desde Colombia, un mensaje de esperanza:
No nos rendimos ante las ruinas.
No renunciamos a la vida.
Volvemos a construir.
Y encendemos esperanza.
Que Dios bendiga a Colombia, a las familias afectadas y a todos quienes trabajan día y noche para salvar vidas.
Colombia volverá a levantarse.
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