HOY LA PATRIA NOS NECESITA A TODOS
EL DOLOR DE UN PAÍS, LA FUERZA DE UNA NACIÓN
Golpeó hogares, destruyó edificios, arrebató vidas y sembró angustia en miles de familias colombianas.
Hoy Colombia llora a sus primeras víctimas. Cada una de ellas representa una historia interrumpida, una familia rota, un sueño que quedó bajo los escombros.
A todas ellas les debemos respeto, solidaridad y memoria.
Pero cuando una Nación es golpeada por la tragedia también emerge lo mejor de su espíritu.
Miles de rescatistas, bomberos, policías, soldados, médicos, enfermeros y voluntarios trabajan sin descanso para salvar vidas.
Colombia vuelve a demostrar que, en las horas más difíciles, sabe unirse.
El Presidente de la República enfrentó esta tragedia prácticamente en sus primeros días de gobierno.
Desde el primer momento asumió la dirección de la emergencia, recorrió las zonas afectadas, movilizó a todo el Gobierno, dispuso el despliegue de los organismos de socorro de socorro y mantuvo informada a la Nación de manera permanente.
En momentos como estos no hay espacio para cálculos políticos.
Hay una sola prioridad. proteger la vida, rescatar a quienes aún esperan ayuda y acompañar a quienes lo han perdido todo.
Vendrá el tiempo para evaluar daños, reconstruir ciudades, fortalecer la prevención y aprender las lecciones que deja que deja esta tragedia.
Hoy, en cambio, es el momento de la unidad. Porque los edificios podrán levantarse nuevamente.
Las carreteras volverán a abrirse.
Las ciudades renacerán.
Pero lo que realmente sostiene a Colombia no son el concreto ni el acero.
Es la solidaridad de su pueblo.
Es la vocación de servicio de quienes hoy
arriesgan su vida por salvar la de otros.
Es la capacidad de una Nación para
permanecer unida cuando más la necesitan
sus hijos.
El dolor de un país jamás podrá ser más grande
que la fuerza de una Nación decidida a
levantarse.
Que Dios proteja a Colombia, consuele a las
familias de las víctimas y de fortaleza a todos
los hombres y mujeres que hoy trabajan
incansablemente para salvar vidas y
reconstruir la esperanza.
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