¿Y QUIÉN PAGA?
LA CUENTA QUE DEJÓ PETRO NO DESAPARECIÓ EL 7 DE AGOSTO: LA PAGAN LOS COLOMBIANOS
Por Martín Eduardo Martínez -Doctorado (P.h.D) Experto Constitucionalista-
Sesenta billones de pesos.
Esa es aproximadamente la distancia entre el país presupuestado y el país que ahora aparece cuando se ponen sobre la mesa obligaciones que estaban allí, aunque no estuvieran adecuadamente financiadas.
El Gobierno anterior presentó para 2027 un presupuesto de aproximadamente $575 billones.
El nuevo Gobierno acaba de presentar uno de $635 billones.
Y entonces aparece la pregunta más sencilla, pero también la más brutal:
¿quién paga?
Porque los gobiernos terminan.
Los presidentes se marchan.
Los ministros abandonan sus despachos.
Los discursos desaparecen.
Pero las deudas quedan.
LA VERDAD NO CUENTA 60 BILLONES. LAS OBLIGACIONES YA EXISTÍAN
Este punto debe quedar perfectamente claro.
Sería intelectualmente deshonesto afirmar que el simple hecho de elevar el presupuesto en casi $60 billones significa que el nuevo Gobierno decidió gastar $60 billones adicionales.
No.
Lo que sostiene Hacienda es mucho más preocupante: una parte importante corresponde a obligaciones que ya existían y que el proyecto anterior no reflejaba adecuadamente.
Pensiones.
Salud.
Salarios Públicos.
Universidades.
Subsidios energéticos.
Combustibles.
Y deuda.
No estamos hablando de lujos que el nuevo Gobierno haya decidido inventarse durante sus primeras semanas.
Estamos hablando, en buena medida, de cuentas que el Estado colombiano tiene que pagar.
Por eso llamarlo Presupuesto de la Verdad tiene una consecuencia incómoda: conocer la verdad no crea la deuda; simplemente impide seguir escondiéndola detrás de una fotografía incompleta.
¿QUIÉN PAGA?
Aquí está el corazón del problema.
No paga Gustavo Petro de su patrimonio.
No pagan sus ministros.
No pagan los congresistas que aprobaron presupuestos anteriores.
No pagan los organismos que tenían la obligación de vigilar.
No pagan los comentaristas que durante años encontraron explicaciones para cada deterioro fiscal.
Paga Colombia.
Paga el trabajador con sus impuestos.
Paga el empresario cuando el Estado necesita financiarse.
Paga el ciudadano cuando los intereses de la deuda absorben recursos que podrían financiar carreteras, hospitales o seguridad.
Paga el joven cuando encuentra un Estado antes siquiera de incorporarse plenamente a la vida productiva.
Y pagaran incluso generaciones que no participaron en las decisiones que originaron algunas de esas obligaciones.
Eso es lo dramático de la irresponsabilidad fiscal:
quien toma la decisión y quien paga sus consecuencias pueden ser personas completamente diferentes.
Amén. 🙏
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