..."VENGO DE UN PAÍS QUE CONOCE EL ALTO PRECIO DE LA PAZ"...
Señor presidente de la Asamblea General, Señor Secretario General. Señoras y señores, jefes de Estado y de gobierno, distinguidos delegados.
Me dirijo a ustedes desde esta tribuna global trayendo el saludo de una nación milenaria, con civilizaciones de más de 5000 años.
Vengo de una tierra donde la historia se esculpió en piedra y donde los desafíos geográficos se transformaron en oportunidades de encuentro.
Hace siglos, los incas edificaron el Qhapaq Ñan, una majestuosa red de caminos que se construyó para encontrar a los pueblos, integrar realidades diversas y asegurar que ningún rincón del Imperio quedara en el olvido.
Ese mismo espíritu, ese espíritu integrador es el que nos convoca hoy aquí.
Comparezco, por primera vez, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Hace solo 57 días he tenido el honor de asumir la presidencia de la República del Perú, un pueblo orgulloso y resiliente y Estado miembro fundador de esta Organización.
El Perú llega a esta Asamblea ratificando su absoluto compromiso con la Carta de las Naciones Unidas y sus principales pilares: paz y la seguridad, desarrollo y derechos humanos.
... "VENCIMOS AL TERRORISMO"...
Vengo de un país que conoce el alto precio de la paz.
Vencimos al terrorismo, pero lamentablemente aún hoy, después de 34 años, quienes asumieron esa misión siguen siendo juzgados, a pesar de haber demostrado que el debido proceso fue transgredido.
El Perú, como otros países en Latinoamérica, ha enfrentado la imposición de agendas que nos han dividido como sociedad, instrumentalizado la política, afectado la democracia y debilitando la institución de la familia, tan importante para los peruanos..
... "ESPACIO DE ENCUENTRO ENTRE LOS PUEBLOS"...
La Organización de las Naciones Unidas debe seguir siendo el espacio de encuentro entre los pueblos, un encuentro que respeta la diversidad de realidades y tradiciones, siempre dentro del marco de la paz, el desarrollo y los derechos humanos.
Por ello, hacemos votos para que en esta voluntad de recuperar la confianza de los Estados, las Naciones Unidas tenga una respuesta independiente, imparcial y con verdadera vocación de diálogo, que nos demuestre que puede abrir caminos, incluso, cuando el entendimiento parece imposible.
Busquemos fortalecer y resaltar la razón de ser más importante de nuestra Organización. Integrarnos en temas comunes, incluso, con nuestras diferencias.
Luego de más de tres décadas en la política de mi país, soy testigo de cómo los peruanos hemos vivido períodos de intensa esperanza, donde la confianza en las instituciones democráticas y sus gobiernos se afianzaba.
SE TRIPLICA EL PRODUCTO INTERNO BRUTO
Salimos adelante, porque además de derrotar el terrorismo hemos sido capaces de casi triplicar en términos reales el producto bruto interno. Multiplicar quince veces el valor de nuestras exportaciones y hacer que nuestra moneda se ubique entre las más estables del mundo.
A pesar de estos avances, los últimos gobiernos no fueron capaces de afrontar nuevos retos y cerrar las brechas sociales que persisten aún en el Perú.
Aún tenemos problemas estructurales por resolver, que impide un desarrollo más homogéneo y reducen la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas y sus autoridades.
Permítame compartir con ustedes algunos de los retos más grandes que enfrentamos en el Perú.
PRIMER DESAFÍO: LUCHA FRONTAL CONTRA EL CRIMEN ORGANIZADO
El primer desafío es la lucha frontal contra la delincuencia y el crimen organizado.
El Perú está ubicado en un continente donde no hay guerra entre países, sin embargo afrontamos otro tipo de guerra, que es la declarada por organizaciones criminales trasnacionales que han impuesto el terror en nuestras poblaciones.
En esta guerra no hay frentes de batalla ni fronteras definidas.
No tienen reglas internacionales. El enemigo no tiene uniforme. Se esconde entre nuestra propia gente.
No existe la posibilidad de rendirse, ni firmar tratados de paz.
En este contexto, afrontar esta guerra como un problema aislado de cada nación, no solo es un error que hemos venido cometiendo, sino es una ventaja otorgada a los grupos criminales transnacionales para fortalecersen, con enorme poderío bélico y económico, con negocios ilegales y crímenes que van desde el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, hasta la trata de personas, la extorsión y el asesinato.
Por eso, lo primero es determinar y definir al enemigo.
Estas organizaciones son grupos terroristas y deben ser enfrentados como lo que son enemigos del Estado democrático y de los ciudadanos de bien.
La clara definición y marco normativo permitirá que las Fuerzas Armadas, en apoyo a la Policía Nacional, actúen decididamente ante la amenaza del orden interno que generan estas organizaciones.
ESCUDO DE LAS AMÉRICAS
Asimismo, además de participar activamente en el compromiso regional de Santiago, el Perú se ha incorporado, recientemente, al Escudo de las Américas como muestra de su decidido compromiso de trabajar conjunta y coordinadamente con nuestros socios en este desafío de altísima prioridad.
En el Perú vamos a perseguir el crimen, desde el hombre que ejecuta hasta el entramado que lo sostiene.
No vamos a retroceder antes quienes pretenden imponer el terror sobre la ley.
Reprimir a estas organizaciones con toda la fuerza de la ley no es suficiente, si es que, a la vez, no enfrentamos el reto de desarrollar un mejor sistema educativo.
SEGUNDO RETO: LA EDUCACIÓN UNA HERRAMIENTA DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL
Sólo dándole oportunidades efectivas de aprendizaje a nuestros niños y adolescentes será posible que los jóvenes y adultos se insertan a los mercados laborales y no sean captados por el crimen.
Por eso, nuestro segundo reto será convertir a la educación en una herramienta de transformación social y de prevención de violencia y el crimen.
La calidad de la educación de la educación y la profundidad del aprendizaje de nuestros jóvenes y niños es un predictor de mejor calidad de vida, porque permite obtener mejores ingresos, hábitos de salud, contribuyendo a la movilidad social.
En el lado opuesto que las debilidades y fallas en el aprendizaje escolar son junto con otros factores, predictores y combustibles de la criminalidad.
En este sentido, mi gobierno ha iniciado una profunda reforma en la educación en el Perú. Esta fortalecerá la infraestructura educativa, la la provisión de servicios digitales y la entrega de material educativo. Pero, además, fortaleceremos las capacidades y medios de enseñanza de los profesores y el corazón de la reforma será la creación de la Escuela de Formación de Directores, cuya finalidad es dotarlos de las herramientas y habilidades necesarias para liderar sus escuelas con autonomía, que se conviertan en modelos inspiradores. Que promuevan la participación de los padres en esta misión de hacer de cada niño un ciudadano solidario, respetuoso y orgulloso de su país.
... "EL PRINCIPIO DE RESPETO A LA AUTORIDAD"...
Corresponde resaltar que la incorporación, en su momento, de una agenda ideológica cultural ajena a nuestra realidad ha generado una confusión y un desorden de tal magnitud que, hoy en día, los profesores en los colegios no pueden imponer el orden, no pueden imponer el orden y la disciplina, bajo la amenaza de ser denunciados.
Necesitamos restablecer el principio de respeto a la autoridad.
Convertiremos a las aulas en lugares seguros, donde los niños vayan a aprender y los profesores a enseñar sin miedo.
Y esa es nuestra propia agenda.
El rol del Estado es retirar las barreras injustas que impidan el desarrollo de las personas y proveerlas de las condiciones básicas para superarse.
El esfuerzo, el talento y la libertad de cada persona deben hacer el resto.
TERCER RETO: FORTALECER LA INSTITUCIONALIDAD Y LA DEMOCRACIA
Nuestro tercer gran reto es fortalecer la institucionalidad y la democracia.
En el Perú creemos en la libertad de las personas, creemos en la familia como pilar insustituible de nuestra sociedad.
Creemos en el respeto a nuestras tradiciones.
Creemos en la igualdad ante la ley y la dignidad humana.
Y, por supuesto, creemos en el nuevo nombre de la paz: JUSTICIA.
Y es que en esta búsqueda del ejercicio pleno de la libertad, tenemos que resaltar la imperiosa necesidad de instituciones judiciales que impongan la ley, respetando el debido proceso y las libertades individuales.
Por eso, el Perú sostiene que la verdadera democracia se alcanza con el respeto a la autonomía e independencia de poderes, con una justicia firme, realmente imparcial y comprometida con el debido proceso.
La defensa de los derechos humanos no debe terminar convirtiendo a las víctimas en procesados y a los victimarios en protegidos.
Los derechos del ciudadano de bien terminan cuando empieza la impunidad del delincuente.
De ahí las responsabilidad de la comunidad internacional de reaccionar con la misma firmeza frente a todas las vulneraciones.
En nuestros momentos de mayor indefensión, los peruanos no siempre encontramos en la comunidad internacional la empatía o la fidelidad a los principios que dieron origen a esta Asamblea.
Y es que la comunidad internacional adquiere verdadero sentido cuando está presente en los momentos más difíciles.
Esperamos también que en su actuación respete los límites propios de una comunidad de naciones soberanas.
Acompañar a un país no significa sustituir sus instituciones ni las decisiones que corresponden a sus ciudadanos dentro del orden democrático.
Podemos compartir principios universales y, al mismo tiempo, reconocer que cada pueblo tiene su historia, su cultura, sus tradiciones y el legítimo derecho de definir democráticamente su propio camino.
Esperamos una actuación independiente, transparente que salvaguarde sin cálculo ideológico los derechos humanos de todos: de los campesinos, de los niños, de las mujeres, también de los policías y de los militares que están en primera línea para defender la vida y la libertad.
Este foro tiene ante sí el deber histórico de ser un espacio de encuentro entre iguales.
Un lugar de cooperación genuina, libre de imposiciones y de intentos por uniformizar el pensamiento.
Quienes venimos de naciones en constante superación, lo hacemos con la certeza absoluta que podemos compartir grandes principios sin renunciar jamás a lo que somos.
No necesitamos pensar igual para respetarnos profundamente.
El mundo no requiere democracias idénticas, requiere democracias legítimas.
No demanda naciones uniformes, demanda pueblos verdaderamente libres.
Muchas gracias.
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